La música paraguaya pierde a Eladio Pérez González

A sus 94 años de edad y a causa del covid-19 falleció esta mañana Eladio Pérez González, figura de la música paraguaya, quien trazó un importante recorrido artístico y humano entre composiciones, grabaciones, giras y cultivando amistades de diferentes generaciones. Su deceso se produjo en en Rio de Janeiro.

Eladio Pérez González.
Eladio Pérez González.Gentileza

“El paladín de la música contemporánea en Paraguay” es como lo describe el compositor y director Diego Sánchez Haase a la figura que representó ser Eladio Pérez González para nuestro medio cultural. Por su parte el guitarrista y compositor Javier Acosta Giangreco afirma que el fallecido barítono paraguayo fue “un hombre adelantado, sí… muy adelantado a su tiempo”.

“Eladio nació en Asunción en 1926 introduciéndose en el canto con la gran mezzo soprano Sofía Mendoza, quien lo clasificó como tenor. Décadas después encontraría su verdadera identidad vocal pasándose al registro de barítono”, nos recuerda Javier, quien conoció a fondo la vida de su familia, a través del libro “La revolución inconclusa”, donde rescata vida y obra de Nicolás Pérez González, hermano de Eladio. Además, tuvo la suerte de trabajar de cerca con él, e incluso en la presentación del libro en Paraguay, pudo subir a escena junto con Eladio, en la sala Tom Jobim de la Embajada del Brasil.

El artista señaló también que “Eladio tenía debilidad por el canto popular nacional y el dulce idioma guaraní, que naturalmente lo hablaba con total fluidez así como otros seis idiomas más. Su primera gran influencia fue la forma de cantar del gran Eladio Martinez, solía decir que este lo cautivo y lo consideraba su maestro”.

“Por los tiempos difíciles que se estaban viviendo en el Paraguay en el año 1947, se ven forzados tanto él como su hermano Nicolás a salir del país”. “Nos enteramos que los colorados querían nuestras cabezas y armamos las maletas esa madrugada para que nos lleve un avión de carga rumbo al Brasil”, habían dicho. “Desde el exilio, Eladio viviendo en Sao Paulo, contrae matrimonio con una finísima y culta mujer llamada Lola, quien fue su compañera inseparable de su vida. A mediados de los sesenta, Eladio comienza a frecuentar los Festivales de Música Contemporánea de Ouro Preto y Belo Horizonte. Aquí se hace de muchos contactos y comienza a introducirse en lo que seria la pasión de toda su vida, la música de vanguardia”, recapitula Javier.

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“Luego llegaron los viajes, las giras, las estancias en Boston, New York, Alemania y Paris. Siempre difundiendo la música contemporánea de su tiempo y sobre todo la escrita en America Latina. Este mismo impulso transmite a su talentosisimo hermano Nicolás Pérez González, quien tenía mucha madera de compositor aparte de ser un notable folclorista. Eladio lo estimula a Nicolás (quien estaba exiliado en Paris) a darle forma a su talento estudiando seriamente música. La correspondencia entre ambos fue intensa, y gran parte de las obras de Nicolás fueron dedicadas a su hermano Eladio, o al menos escritas para que él las pueda cantar”.

Eladio Pérez González junto a Javier Acosta Giangreco.
Eladio Pérez González junto a Javier Acosta Giangreco.

“Luego de varios años de estudio y giras por Europa, Eladio se asienta finalmente en Rio de Janeiro, viviendo una intensa vida musical dando conciertos y desarrollándose como docente. No solo fue un notable maestro de canto publicando libros sobre la técnica vocal, también se destacó como maestro de la técnica vocal para actores y periodistas de radio y televisión”.

“Ganó numerosos premios y concursos, destacándose el premio Orff en 1965, Premio Artes y Letras en el mismo año. Fue galardonado el mejor cantante de año 1966 en Sao Paulo, y mejor solista del concurso Monterverdi. Su último gran premio fue la medalla VillaLobos por ser el músico que más estrenos hizo de composiciones contemporáneas brasileñas en los últimos 40 años”, resalta Javier.

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Asimismo, subraya que Eladio “trabajó asiduamente en Belo Horizonte como docente, preparador de cantantes y coros, hasta el año pasado. También ayudo a varios instrumentistas y compositores paraguayos a mostrar sus obras en el Brasil, así como Luis Szarán, Diego Sanchez Haase, Valentina Diaz Frenot entre otros”.

Javier reflexiona que el Paraguay “nunca” supo valorar a Eladio, “ni en tiempo de democracia”. “Su vida la hizo en Rio, pero su deseo fue siempre venir a Paraguay para dar clases de canto y elevar el nivel de la lírica paraguaya”, algo que “no lo logró, dado que el ambiente lírico paraguayo siempre gozó de una enorme mediocridad y celos por parte de maestros quienes ocupaban espacios en conservatorios. Esto fue mejorando en los últimos años, pero hasta hoy nuestra lírica esta muy lejos de los niveles que Eladio quería trabajar”, expresa Javier.

Su ultimo concierto en Paraguay lo dio el 18 de octubre de 2018 en la sala Tom Jobim de la Embajada de Brasil, cantando canciones de su hermano Nicolás y Claude Debussy. “La noche fue sumamente emotiva y con elogiosos comentarios de la prensa local. El acto terminó con la entrega de una placa conmemorando a don Eladio como hijo dilecto de la ciudad de Asunción, entre lágrimas y emoción. Se hizo justicia en vida con un paraguayo que brilló radiantemente lejos de su país”, afirma Acosta Giangreco.

Asimismo, el guitarrista y compositor reafirma que la vida de Eladio fue “larga y fructífera” y que deja “un legado inmenso a todos los paraguayos y brasileños que lo conocimos y nos inspiramos en sus enseñanzas”. “Ojalá su legado en cuanto a la música contemporánea de frutos en nuestro país y estimule la composición y la difusión de las obras de nuestro tiempo escrita por compositores actuales, con la misma fuerza y pasión con la que llevo adelante este notable paladín”, concluye.

Eladio Pérez González actuando acompañado de Valentina Díaz-Frénot.
Eladio Pérez González actuando acompañado de Valentina Díaz-Frénot.
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