Como señala la prensa especializada, el éxito de Benito Antonio Martínez Ocasio o Bad Bunny, no es solo comercial, sino un “despertar cultural” que ha forzado al mercado angloparlante a adaptarse a su lengua y raíces sin que él haya tenido que cambiar su esencia para triunfar.
Nacido el 10 de marzo de 1994 en Vega Baja, Puerto Rico, Benito creció en un hogar de clase media baja. Sus influencias fueron desde la salsa de Héctor Lavoe hasta el reguetón de Vico C. Antes del estrellato, Benito estudiaba comunicación audiovisual y trabajaba como empaquetador en un supermercado Econo. Fue en la plataforma SoundCloud donde su tema “Diles” se volvió viral en 2016, captando la atención de productores.
Sobre su nombre artístico, el cantante explicó en una entrevista: “De pequeño, en la escuela, me disfrazaron de conejito, y hay una foto mía con cara de enfado. Al verla, pensé en ponerme ‘Bad Bunny’”.
Su trayectoria discográfica ha roto récords sin precedentes. En 2020, El Último Tour del Mundo hizo historia como el primer álbum completamente en español en alcanzar el número uno en el Billboard 200. Posteriormente, en 2026, su álbum Debí Tirar Más Fotos se convirtió en el primer disco en español en ganar el Grammy a Álbum del Año.
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De acuerdo a los récords, Martínez Ocasio ha sido el artista más escuchado en Spotify a nivel global en múltiples ocasiones, acumulando miles de millones de reproducciones que reflejan su dominio absoluto del streaming.
Más allá de los premios, Bad Bunny ha sido clave en subvertir el “blanqueamiento” del reguetón. Mientras la industria buscaba domesticar el género para audiencias globales, él reintegró temas sociales y diversidad en sus obras.
Potencial contestatario
Benito recupera el potencial contestatario del género desde una estética popular y anticolonial, desafiando la imagen hipermasculina tradicional al aparecer con las uñas pintadas o en drag en videos como “Yo Perreo Sola”.
El activismo político es un pilar fundamental de su perfil. El artista ha utilizado su plataforma para denunciar el colonialismo y la situación de Puerto Rico como territorio de Estados Unidos. En 2019, detuvo su gira para unirse a las protestas que exigían la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló tras el escándalo del “Telegramgate”.
Bad Bunny ha declarado con firmeza su postura sobre el estatus de la isla: “Jamás querría ver a Puerto Rico como un Estado”, enfatizando su defensa de la identidad y soberanía boricua.
Sus letras y videos también denuncian la privatización de la red eléctrica por parte de LUMA Energy y el desplazamiento poblacional causado por incentivos fiscales para extranjeros.

En su obra reciente, utiliza la metáfora de Hawái para advertir sobre la gentrificación (proceso urbano en el que barrios de bajos ingresos se transforman en zonas más exclusivas, provocando el desplazamiento de sus habitantes originales): “No quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”, canta en referencia al despojo de tierras nativas.
Esta conciencia social lo llevó incluso a evitar giras por Estados Unidos en 2025 por temor a que el servicio de inmigración (ICE) realizara redadas en sus conciertos.
En el plano artístico, Benito se destaca por su capacidad para fusionar ritmos tradicionales con sonidos experimentales. Con su álbum de 2025, haimpulsado la “neo plena” y el “Bomba Groove”, modernizando géneros afropuertorriqueños mediante el uso de sintetizadores y secuencias electrónicas.
Al colaborar con grupos locales como los Pleneros de la Cresta, Bad Bunny busca “darles espacio a los nuevos sonidos de la plena y la bomba”, asegurando que estos ritmos sigan vivos y evolucionando en la escena contemporánea.

Su impacto en la moda ha sido igualmente revolucionario, desafiando estereotipos de género y colaborando con marcas de lujo como Gucci y gigantes deportivos como Adidas. Además, su incursión en la lucha libre profesional con la WWE no fue un simple cameo; Benito llegó a ser Campeón 24/7 y tuvo una actuación destacada en WrestleMania 37.
Estos intereses diversos lo posicionan como un empresario polifacético con inversiones en equipos de baloncesto y la industria gastronómica.
Filantropía
La filantropía es otra faceta esencial, canalizada a través de su Good Bunny Foundation, establecida en 2018 para empoderar a la juventud puertorriqueña. Entre sus obras se destacan la reconstrucción de campos de béisbol y su evento anual “Bonita Tradición”.
Asimismo, ha mostrado un compromiso con la conservación ambiental, utilizando la figura del sapo concho, una especie endémica en peligro de extinción, como símbolo de su álbum para concienciar sobre la protección de la fauna de la isla.

Su vida privada, aunque manejada con discreción, ha estado bajo el ojo público. Se destacan sus relaciones con Carliz de la Cruz, Gabriela Berlingeri y Kendall Jenner. También fue notable su breve, pero recordado romance con la trapera argentina Cazzu entre 2017 y 2018.
Cazzu recordó su primera cita comentando: “Éramos más chicos y no era el Bad Bunny de ahora (…), tuvimos que saltar la reja de un parque y salir corriendo porque un guardia nos descubrió”. A pesar de las rupturas, el artista suele mantener vínculos respetuosos con sus exparejas.
Benito Antonio Martínez Ocasio representa una figura que trasciende la música para convertirse en un ícono de resistencia y unidad latinoamericana. Con una fortuna estimada en 100 millones de dólares para 2026, su legado no se mide solo en dinero o premios, sino en su capacidad para elevar la cultura puertorriqueña a los escenarios más grandes del mundo. Como él mismo afirmó tras su éxito en el Super Bowl: “Esto es para mi gente, mi cultura y nuestra historia”.
El “Buen Conejo”
El trabajo de Good Bunny Foundation (oficialmente conocida como Fundación el Buen Conejo), establecida por Bad Bunny en 2018, se centra primordialmente en el empoderamiento de la juventud, la preservación cultural y el desarrollo comunitario en Puerto Rico. Apoya a las artes y a la música, un pilar central de esto es el evento anual navideño llamado “Bonita Tradición”, donde se distribuyen decenas de miles de instrumentos musicales, así como materiales de arte y juguetes, a niños de escasos recursos en la isla.

Deporte: la organización trabaja en la creación de oportunidades para atletas emergentes. Uno de sus proyectos más significativos fue la alianza con la fundación de Marc Anthony (Maestro Cares), Unicef y otras entidades para reconstruir 25 campos de béisbol que habían sido destruidos por los huracanes Irma y María en municipios rurales como Vega Baja, Loíza, Yabucoa y Yauco.
Becas y proyectos sociales: mediante colaboraciones con marcas comerciales, la fundación otorga incentivos económicos para proyectos comunitarios.
Para financiar estas iniciativas, Bad Bunny destina parte de los ingresos de sus actividades comerciales y artísticas a la fundación. En su gira mundial de 2025 (Debí Tirar Más Fotos World Tour), una parte de las ganancias de la venta de boletos fue donada directamente a la organización para ampliar su impacto en la isla.
