Se trata de un material de nueve canciones que fusiona el electropop con una narrativa cinematográfica. En una charla para ABC, la artista nos revela cómo la libertad se convirtió en el eje de su obra, su proceso de formación en Argentina y el desafío de traer un sonido fresco y experimental a la escena local paraguaya.
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Hay artistas que encuentran la música y hay otros que, simplemente, nacen sumergidos en ella. Para Camigo, la música fue el sonido de fondo de su infancia en el interior de Paraguay. “La música llegó a mi vida desde el día que nací. Mi mamá siempre me cantó música folclórica paraguaya. También estaba en un coro, el único lugar donde mi ser de niña inquieta encontraba paz”, recuerda la artista, hoy convertida en una de las apuestas de la escena emergente.
Sin embargo, el camino hacia la profesionalización no estuvo exento de las dudas clásicas de cualquier joven frente al mandato social. “Estaba en el último año de colegio y tenía que elegir qué hacer. Pensaba: ‘No puedo seguir Arquitectura’. Me cagaba de miedo”, confiesa con honestidad. Fue esa negativa a una vida convencional la que la empujó a estudiar en Buenos Aires la carrera de Diseño Audiovisual para lanzarse de lleno a la creación. “Me decidí y empezamos a grabar los primeros temas. Ahí supe que no había vuelta atrás”.
La libertad como motor
El álbum, grabado y producido en Asunción junto al productor Gillie, consta de nueve canciones que no buscan ser un diario íntimo lineal, sino un catálogo de libertades ajenas y propias. “Nosotros terminamos cerrando el álbum con el concepto de la libertad. El trabajo de este disco es contar la diversidad de libertad que tenemos las personas”, explica Camigo.
Esa exploración la llevó a componer piezas como “Ladrona”, un tema nacido en una habitación junto a la compositora argentina Vic Bernardi. “Desarrollamos un personaje literal. Nos preguntamos cuántos años tiene, por qué roba, por qué tiene solo dos primos. Ella roba porque es la única manera en la que se siente libre; no conoce otro mundo, es su forma de sobrevivir tras ser abandonada por su madre”.
Esa profundidad contrasta con otros tracks que abrazan una libertad más hedonista y nocturna. “Hay temas que hablan de poder estar sola, de que nadie te moleste, de estar descalza en un boliche y que nada te importe. Llevo las historias al extremo para marcar el concepto”, argumenta.
“Cada libertad es diferente, cada tema tiene una historia distinta. Algunos son personales y otros, como ‘Ladrona’, son mundos ficticios que construimos desde cero”.

El “choque” Buenos Aires - Asunción
A mediados de 2025, Camigo se instaló en Buenos Aires para estudiar Diseño Audiovisual en la UADE, una decisión que terminó de moldear su identidad artística. Para ella, la diferencia entre ambas capitales es “abismal”, no solo en infraestructura, sino en mentalidad.
“En Buenos Aires, con el tema del arte y la expresión personal, están a mil años luz”, dispara con contundencia. “Cualquier cosa que hagas no va a ser juzgada negativamente. Allá pude explotarme como artista porque no me conoce ni el 5% de la gente”.
Al comparar las industrias, Camigo es reflexiva pero crítica: “Allá un artista nacional te llena un River. Acá todavía nos falta. Es una base de cultura de años; en Argentina esto pasó hace 50 años y nosotros recién estamos empezando a pagar una entrada para ir al teatro o a una muestra. Es increíble que esté pasando ahora, pero la diferencia es muy loca”.
Un sonido de exportación
Pese a la influencia porteña, la artista destaca que toda la creación de su música se gestó en Paraguay, buscando un nicho que siente que aún está vacío en la radiofonía local. “Es un sonido que acá en Paraguay no está sonando. Incluso en Argentina el mainstream es otro. Es una estética más de Inglaterra o Europa, un electropop que traspasado al español suena increíble”.
El miércoles 25 de febrero, Camigo se subirá al escenario de Casa Colombo (20:00) para despedirse temporalmente de su tierra. “El concierto me da nervios, pero la felicidad le gana a la ansiedad. El lunes siguiente ya me vuelvo a Argentina para mis clases y para empezar mi carrera como actriz”, comenta entusiasmada.
Con nueve canciones bajo el brazo y una visión audiovisual que aprendió detrás de las cámaras, Camigo deja claro que este disco es solo el primer capítulo. “Lanzar un álbum es mostrar toda tu vulnerabilidad, pero para mí esto es un sueño cumplido. Encerrarme ocho horas en un estudio no es trabajo, es un gusto”.
