Día 1
Distorsión, intensidad y guitarras al frente
La primera jornada de Asunciónico fue la más densa en términos sonoros, dominada por guitarras pesadas y una energía que atravesó desde temprano el predio del festival. También se percibía un público muy definido, mayormente inclinado hacia el rock alternativo, el metal y las propuestas más intensas del cartel.
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Las bandas paraguayas Nod, Steinkrug, Kuazar y Villagrán marcaron presencia con sets contundentes que reafirmaron la capacidad de la escena local para sostener escenarios de gran escala. Cada una desde su propio lenguaje, desde el metal hasta el rock, dejó en claro que el Paraguay musical también sabe hablar en términos de potencia sonora.

El festival también dio espacio a propuestas que rara vez se ven en circuitos locales. La aparición de Viagra Boys, con su mezcla de post-punk, ironía y desparpajo escénico, resultó uno de esos momentos inesperados que justifican la existencia de los festivales. Aunque se presentaron temprano y bajo un calor implacable, el grupo sueco desplegó un show tan caótico como magnético, conectando rápidamente con el público.
En una línea distinta pero igualmente intensa, Turnstile ofreció una de las presentaciones más celebradas de todo el festival. Su sonido, que mezcla hardcore, melodías expansivas y una sensibilidad casi alternativa, se tradujo en un set vibrante, preciso y emocional, capaz de transformar la intensidad en una experiencia casi catártica.

El reencuentro con Deftones fue uno de los momentos más esperados de la jornada. Quince años después de su última visita, la banda regresó con su particular combinación de guitarras pesadas, atmósferas densas y melodías cargadas de sensualidad melancólica. La voz de Chino Moreno volvió a flotar entre texturas oscuras y momentos de gran delicadeza, en un show que mantuvo al público en constante comunión con cada canción.
La noche encontró su clímax con Skrillex, quien transformó el cierre en una descarga de electrónica sin pausa. Entre drops explosivos y una sucesión de hits, el DJ y productor volvió a demostrar su habilidad para manejar la energía de multitudes, llevando el festival hacia un final tan intenso como festivo.

Día 2
Brillo pop, cuerpos en movimiento y una jornada dominada por mujeres
La segunda jornada cambió radicalmente de clima. Si el primer día estuvo marcado por la distorsión, el segundo se inclinó hacia el pop y sus múltiples ramificaciones, desde el trap y el hip hop hasta el indie pop y el funk. Además, tuvo una particularidad que no pasó desapercibida: el escenario estuvo dominado casi por completo por artistas mujeres, algo poco frecuente en festivales mainstream de la región.
Las paraguayas 411Y y Aleshit abrieron el camino con propuestas que conectan con los nuevos códigos del pop urbano. Sus presentaciones encontraron rápidamente respuesta en el público que comenzaba a poblar el predio bajo un sol todavía implacable.
La primera visita internacional llegó con Six Sex, artista argentina que convirtió su show en un juego permanente entre sensualidad, ironía y provocación. Su propuesta, atravesada por estética digital, ritmos bailables y una actitud performática, encajó con la energía de la jornada.
El termómetro subió nuevamente con The Warning, el power trío mexicano formado por las hermanas Villarreal. Con un rock directo, técnico y cargado de carisma, lograron sacudir al público con una presentación intensa que dejó claro por qué se han convertido en uno de los proyectos más sólidos del nuevo rock latino.
La sensualidad siguió marcando el pulso de la tarde con Addison Rae, quien llevó al escenario un espectáculo cercano al universo de los videoclips. Entre coreografías milimétricas, bailarines y una estética cuidadosamente construida, la artista desplegó una performance vibrante que convirtió cada canción en una gran escena pop.
El escenario se transformó nuevamente con la aparición de Doechii, rapera y cantante que combinó potencia vocal con una fuerte presencia física. Acompañada de una escenografía impactante, su show se movió entre rap, funk y pop experimental, demostrando una personalidad artística que no pasa desapercibida.
Uno de los momentos más hipnóticos de la jornada llegó con Lorde. La artista neozelandesa construyó un clima casi ceremonial, donde la teatralidad y la introspección se mezclaron con una voz profunda y emocional. Su presentación se apoyó más en la atmósfera que en el exceso, demostrando que a veces la intensidad también puede surgir desde la sobriedad.

En un registro completamente distinto, Sabrina Carpenter convirtió su presentación en un espectáculo de brillo pop. Entre picardía, coreografías y una conexión permanente con el público, la artista desplegó una presencia escénica magnética. Su capacidad para cantar y bailar con aparente facilidad, sumada a su carisma natural, explican en gran parte el crecimiento que ha tenido en los últimos años.
La noche se cerró con DJ Gordo, quien llevó la jornada hacia un final de beats contundentes y pistas bailables, coronando un día marcado por los colores, la energía pop y la libertad de movimiento.
Día 3
Eclecticismo y despedida entre pop rock y nuevas escenas
La última jornada de Asunciónico estuvo marcada por el eclecticismo, aunque el pop rock terminó funcionando como hilo conductor de la programación.
La apertura estuvo a cargo de la banda paraguaya Nott Demian, que llevó su universo de darkwave y dream pop al escenario bajo un sol abrasador. Su propuesta atmosférica contrastó con el clima del mediodía, creando un inicio tan introspectivo como interesante.

Luego llegó A Días de Júpiter, otro proyecto local que explora distintos matices del pop alternativo. Con una búsqueda sonora abierta y una identidad sólida, el grupo continuó ampliando el abanico estilístico de la jornada con invitados como el dúo Sandía y la cantante argentina Luli Maidana.

Desde Villarrica apareció Supernova, cuya presentación se enriqueció con la presencia de invitados que aportaron nuevos matices a su set. En la misma línea de representación local, Los Ollies reafirmaron el buen momento de la escena paraguaya, demostrando que las bandas nacionales pueden desenvolverse con solvencia en un festival internacional.
El anochecer comenzó a tomar forma con la aparición de la cantautora argentina Yami Safdie. Su voz suave y su repertorio de canciones románticas aportaron un momento de calma entre propuestas más intensas, conectando con el público desde la sensibilidad de sus letras.
La intensidad regresó con El Mató a un Policía Motorizado, banda que mantiene una relación especial con el público paraguayo. Sus canciones cargadas de melancolía, guitarras envolventes y estribillos coreables transformaron el predio en un gran coro colectivo.
No Te Va Gustar volvió a demostrar por qué mantiene un vínculo tan fuerte con el país. Cada visita parece renovar ese lazo afectivo, con un público que canta cada canción con la misma intensidad que la banda ofrece desde el escenario.
El tramo final quedó en manos de The Killers. Con Brandon Flowers al frente, uno de los grandes showman del pop rock contemporáneo, el grupo desplegó un set cargado de clásicos. Entre himnos generacionales y una energía inagotable, la banda convirtió su actuación en uno de los momentos más electrizantes del festival.

El cierre definitivo llegó con YSY A, quien llevó el escenario hacia el territorio del trap argentino. Su presentación, intensa y celebrada por el público más joven, puso punto final a tres días de música donde distintas generaciones encontraron su lugar.
Asunciónico volvió así a confirmar algo que los festivales suelen recordar cada año: la música, en sus múltiples formas, sigue siendo un punto de encuentro capaz de reunir a públicos diversos alrededor de una misma experiencia colectiva.
