Crear canciones también se aprende: el taller que busca despertar nuevos compositores en Paraguay

Doce personas, principalmente mujeres, en un salón luminoso, algunas con guitarras, expresan felicidad durante una actividad musical interactiva.
Imagen de archivo de una edición anterior del Taller “Creando mi canción”, con presencia de los participantes y coordinadores.Gentileza

El músico y compositor paraguayo Víctor Riveros sostiene que la creatividad no es un don reservado para unos pocos, sino una capacidad que puede desarrollarse con herramientas, práctica y espacios de formación. Esa es la premisa de “Creando mi canción”, un proyecto que impulsa talleres gratuitos de composición en distintas comunidades del país.

La idea de que el talento artístico es un privilegio con el que se nace sigue instalada en el imaginario colectivo. Sin embargo, para Víctor Riveros esa creencia termina alejando a muchas personas de la posibilidad de crear.

Desde esa convicción nació “Creando mi canción”, un proyecto dirigido por Gustavo Luque y coordinado pedagógicamente por Riveros, que propone talleres de composición para estimular la creatividad y ofrecer herramientas a quienes desean escribir sus propias canciones.

Para Riveros, la creatividad no responde a una condición genética, sino al entorno en el que cada persona crece y se forma. “Yo creo que no se nace con un talento. Eso tiene más que ver con el ambiente cultural en el cual uno se desarrolla que con una cuestión que venga con los genes”, dice Riveros.

Diez personas en semicírculo, con mujer tocando ukulele y hombre con guitarra, en un aula con atmósfera de aprendizaje.
El cantautor Víctor Riveros (4to. de der. a izq.), coordinador de capacitación del proyecto, junto a un grupo de asistentes y coordinadores. Al fondo, las pizarras con diagramas de creación evidencian el trabajo didáctico del taller.

El músico explica que la familia, la escuela y los espacios culturales influyen directamente en la construcción de esa capacidad creadora. Leer, escribir, escuchar música, tocar un instrumento y, sobre todo, desarrollar la capacidad de reflexionar son ejercicios que alimentan el proceso creativo.

En ese sentido, añade: “Es muy difícil poder crear algo sin meterse dentro de uno mismo. Es muy importante esa capacidad de interiorizarse, de reflexionar y, a partir de ahí, comenzar a sacar para afuera lo que uno está sintiendo”.

A esas herramientas se suma el conocimiento musical, aunque Riveros aclara que la técnica por sí sola no alcanza. Componer implica ir más allá de la interpretación y atreverse a encontrar una voz propia.

Grupo en taller de música con guitarras y un violín, presentan expresiones tranquilas mientras un adulto instruye.
Víctor Riveros explica en la entrevista que el taller se basa en ejercicios individuales y colectivos, como se muestra en esta ronda de guitarras de una edición pasada.

Espacios de creación en Paraguay

Uno de los principales objetivos del proyecto es responder a una necesidad que, según Riveros, sigue vigente en el país: la falta de espacios destinados específicamente a la creación.

Si bien reconoce que existen conservatorios, escuelas y universidades con una sólida formación instrumental, considera que son escasas las propuestas enfocadas en desarrollar la creatividad y la composición. “Muchas veces lo que falta es ese espacio de creatividad, ese espacio de libertad”, afirma.

Los talleres, explica, no buscan convertirse en una instancia académica tradicional. La propuesta consiste en reunir a personas con distintos niveles de experiencia para crear de manera colectiva, compartir procesos y acompañar a quienes encuentran dificultades para desarrollar una idea o terminar una canción.

“Nos juntamos y ejercitamos esa creación entre los que tenemos un poco más de experiencia con los que están iniciando. Desde la experiencia vamos ofreciendo algunas pistas cuando aparecen obstáculos en el proceso creativo”.

Persona de espaldas con cabello rizado, camiseta negra, escribiendo en caballete en una sala con paredes naranjas.
El proceso creativo en acción. Un joven participante escribe los primeros versos de su composición en una de las sesiones prácticas del taller que busca estimular la creación colectiva e individual.

El valor de escribir canciones más allá de la música

Riveros sostiene que la composición no solo fortalece las capacidades artísticas, sino que también favorece el crecimiento personal y colectivo.

Reflexionar, expresar emociones y transformar esas experiencias en canciones constituye, para él, un ejercicio que beneficia tanto al creador como a la comunidad que lo rodea. “La sociedad se enriquece con personas creativas. Es muy importante despertar la libertad de expresión y poder ir más allá de los límites”.

En ese sentido, considera que las canciones permiten imaginar otras realidades y que ese ejercicio creativo puede convertirse, con el tiempo, en una fuerza transformadora.

Grupo sonriente de jóvenes y niños en un salón, con camisetas variadas, participando en la creación de canciones frente a una proyección.
Postal de una edición anterior con una amplia convocatoria de jóvenes interesados en la composición.

Canciones que construyen memoria e identidad

A lo largo de la historia, muchas composiciones trascendieron a sus autores y terminaron representando a generaciones enteras. Riveros reconoce ese enorme potencial simbólico, aunque advierte que esa posibilidad no debería convertirse en una presión para quien crea.

“No es necesario cargar ese peso sobre el creador. Uno tiene que tener la libertad de hacer lo propio independientemente del impacto que vaya a tener”.

A su entender, las canciones más significativas nacen cuando el compositor se expresa con honestidad y, al mismo tiempo, se deja atravesar por el contexto social y cultural que habita.

“Es muy probable que finalmente surjan expresiones artísticas que reflejen lo que esa sociedad, esa cultura, necesita”.

Certificados y folleto sobre talleres de creación de canciones en fondo textil azul, sin personas presentes.
certificado de participación que reciben quienes completan la capacitación. El proyecto, apoyado por FONDEC, entrega certificados a los participantes con el 75% de asistencia.

Una comunidad de compositores como horizonte

Tras recorrer varias ciudades con el proyecto, Riveros asegura que cada experiencia ha enriquecido la metodología del taller y ha demostrado que cada comunidad aporta nuevas miradas al proceso creativo.

Aunque todavía considera que el proyecto está dando sus primeros pasos, su aspiración es que esos encuentros puedan convertirse, con el tiempo, en una red de personas interesadas en la composición.

“Ojalá en algún momento pudiésemos hablar de una comunidad de compositores. Esto todavía es nuevo y es cuestión de seguir sumando experiencias para que pueda instalarse la necesidad de seguir haciendo encuentros y talleres creativos”, expresa.

Más que formar compositores profesionales, “Creando mi canción” busca demostrar que la creatividad puede ejercitarse. En esa apuesta, escribir una canción deja de ser un privilegio reservado para unos pocos y se convierte en una herramienta de expresión, reflexión y construcción cultural abierta a toda la comunidad.

Víctor Riveros, de pie con guitarra, instruye a un grupo de jóvenes sentados con sus instrumentos en un salón de madera.
Víctor Riveros imparte uno de los talleres de "Creando mi canción".

Próximas fechas

Luego de haber pasado el año pasado y este, por ciudades como Luque, Capiatá e Itá, los talleres llegan este fin de semana a la ciudad de San Antonio.

Los talleres se desarrollarán en cuatro sesiones, los sábados 8, 15, 22 y 29 de agosto, en el horario de 9:00 a 11:00 con participación gratuita para todos los interesados. Al finalizar se expedirán certificados de participación a los que hayan cumplido con el 75% de asistencia.

Para consultas o más información, contactar a Víctor Riveros al (0983) 759-216 o al correo electrónico victoriveros@gmail.com. Para inscribirse, hay que llenar el formulario disponible en este enlace.