Luego de meses de expectativa, finalmente The Killers, la banda compuesta por Brandon Flowers (vocalista y tecladista), Dave Keuning (guitarrista), Mark Stoermer (bajista) y Ronnie Vannucci Jr. (baterista) saltó al escenario del hipódromo, para el delirio de miles de sus fans que allí se hallan reunidos.
Los portones del Jockey Club se habían abierto a las 18:30, luego de que los artistas realizaran la prueba de sonido en el hipódromo. La previa musical corrió a cargo del DJ paraguayo Kwak.
La gira mundial “Battle Born World Tour” los trajo hasta Asunción en la noche del martes, cuando alrededor de 25.000 personas –según cifras oficiales– se reunieron para descubrir a esa banda que hace de las suyas desde inicios de la década pasada.
La banda liderada por Brandon Flowers finalmente estaba allí, encima del escenario, cuando el reloj marcaba las 21:50.
"Somos The Killers y esta noche somos de ustedes", dijo Brandon Flowers al término de la primera canción, frase que inyectó energía extra en los miles de fans que acudieron a la cita.
Con un Flowers completamente entregado a su público, desde el piano grita "Olé, Olé, Olé… Paraguay, Paraguay", en medio de una noche que destella de talento y música.
Desde allí, el repertorio llevaría a sus fanáticos locales a disfrutar de canciones como “Mr Brightside”, “Smile Like You Mean It”, “Miss Atomic Bomb” y “Human”. Esta última llevó a muchos al éxtasis, entre saltos y pogos que sellaron el momento.
“¿Conocen esta canción?”, preguntó un animado Brandon Flowers, ante los primeros acordes de “Flesh and Bone”, que el público disfrutó con intensidad.
El vocalista desplegaba su carisma, estimulando movimientos, saltos y palmas, en una noche animada con lo mejor del rock contemporáneo.
La euforia seguía al ritmo de éxitos como “Read My Mind” y “Runaways”, mientras juegos de luces y pirotecnia prodigaban fuerza al espectáculo.
Luego de interpretar la última canción, “When You Were Young”, los músicos bajaron del escenario, sellando una noche en la que el rock de una generación quedará grabado en los oídos… y la retina.
