“Pienso en el final”

El guionista y director Charlie Kaufman nos sumerge en una hipnótica pesadilla existencial que, a pesar de una presentación visual impecable y un gran trabajo de sus actores, va perdiendo fuerza a medida que se acerca a una conclusión en la que el realizador no puede evitar repetirse.

Jessie Buckley y Jesse Plemons en "Pienso en el final".
Jessie Buckley y Jesse Plemons en "Pienso en el final".Mary Cybulski/NETFLIX

(Disponible en Netflix)

Charlie Kaufman es uno de los principales exponentes del fino arte de plasmar la angustia de una existencia sedienta de conexiones humanas ausentes en celuloide en la forma de historias llenas de simbolismo semi-abstracto que nunca se vuelve demasiado inaccesible como para resultar frustrante o dejar una impresión (demasiado) pretensiosa.

¿Quieres ser John Malkovich?, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos – que escribió pero no dirigió – o la más reciente Anomalisa – que sí dirigió – son claros ejemplos de un cineasta que siempre parece tener un tema específico y muy subjetivo y personal en mente y simplemente le da distintas vueltas, o lo enfoca desde distintos ángulos, con resultados bastante destacables.

Su nueva película, Pienso en el final, parece en principio ser un intento de Kaufman de salir un poco de su zona de confort, aplicando a algo un poco más universal su estilo lleno de simbolismos memorables y visualmente impresionantes, que asalta al espectador con referencias artísticas y lo hunde en la intimidante y ocasionalmente perturbadora psique de sus protagonistas sin chaleco salvavidas.

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Pero de forma decepcionante acaba retirándose a esa zona de confort suya a medida que el filme va avanzando.

A lo largo del filme acompañamos a una joven mujer (Jessie Buckley) que acompaña a su novio Jake (Jesse Plemons) a visitar a los padres de este (Toni Collette y David Thewlis) en una remota granja, mientras la mujer se plantea la posibilidad de terminar la relación.

Durante la extraordinaria primera mitad del filme, Kaufman pinta un cuadro estremecedor de circunstancias inquietantes y horror casi cósmico pero perturbadoramente humano, mientras el mundo alrededor de la mujer va cambiando, el tiempo en las personas a su alrededor parece ir hacia atrás y hacia adelante sin ton ni son, y su propia existencia parece volverse cada vez menos definida, fundiéndose cada vez más con la de Jake, mientras va encontrando fotos que parecen suyas pero no lo son, y su nombre va cambiando, primero sutilmente y luego con alevosía.

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Toda esa primera mitad es una atrapante pesadilla existencial que a la que la hermosa pero siniestra fotografía de Łukasz Żal y las actuaciones intencionalmente antinaturales del elenco brindan la atmósfera de uno de esos sueños en los que las cosas parecen casi normales, pero que van perdiendo lógica realista a medida que se prolongan.

Es todo maravillosamente evocativo, en igual medida melancólico y retorcidamente entretenido si uno simplemente se permite dejarse llevar por la atmósfera, y la gradual revelación de lo que está pasando golpea con enorme fuerza a medida que uno va uniendo los puntos junto con la mujer, encontrando piezas de rompecabezas a medida que va explorando la casa en la granja y ciertas líneas de diálogo o referencias a libros o película que parecían gratuitas en escenas anteriores van cobrando significado.

Si toda la película mantuviera el nivel de esa primera mitad, Pienso en el final podría ser una de las mejores películas del año.

Pero en vez de mantener su enfoque en el terror existencial que va revelando, Kaufman decide sacar del reflector al personaje de la mujer y centrarlo en un personaje que bien podría ser un avatar para sí mismo, como ya hizo en Eterno resplandor o Anomalisa, y la historia pasa de ser una estremecedora mirada en tercera persona al horror de una existencia que no es lo que parece, a otra meditación subjetiva sobre el anhelo por contacto humano; un truco repetido, en el contexto de la filmografía de Kaufman.

Y con ese giro algo decepcionante, la película pasa de ser algo extraordinario a simplemente un ítem más en el currículum de su realizador, que no será recordado como su mejor o su peor trabajo.

Si esta es la primera película de Charlie Kaufman que uno ve, quizá el impacto sea más efectivo, porque realmente hay mucho que admirar y aplaudir en el filme, un montón de ideas atrevidas e interesantes cuyo impacto se ve disminuido pero no anulado por el final.

Pero con un poco de experiencia en la trayectoria del guionista y director, la sensación de repetición se vuelve imposible de ignorar. Pero aún así resulta difícil no recomendarla para aquellos dispuestos a aventurarse con algo inusual y abstracto.

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PIENSO EN EL FINAL (I’m Thinking of Ending Things)

Dirigida por Charlie Kaufman

Escrita por Charlie Kaufman (basada en una novela de Iain Reid)

Producida por Charlie Kaufman, Stefanie Azpiazu, Anthony Bregman y Robert Salerno

Edición por Robert Frazen

Dirección de fotografía por Łukasz Żal

Banda sonora compuesta por Jay Wadley

Elenco: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis, Guy Boyd, Abby Quinn, Hadley Robinson, Gus Birney, Colby Minifie

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