“Monster Hunter”

Milla Jovovich y el director Paul W.S. Anderson entregan otra entretenida adaptación de un videojuego, con suficientes monstruos impresionantes y química entre sus protagonistas para que no se sienta demasiado la forma en que las ambiciones del filme superan a su presupuesto.

Milla Jovovich y Tony Jaa en "Monster Hunter".
Milla Jovovich y Tony Jaa en "Monster Hunter".Sony Pictures

(Disponible en cines)

Las adaptaciones de videojuegos al cine siempre han tenido una reputación de ser uniformemente malas, decepciones tanto para los fans de los juegos adaptados como para la gente que solo quiere ver una buena película.

Obviamente, habiendo tantas películas estrenadas en los 27 años que han pasado desde que la ambiciosa pero inepta Super Mario Bros. se convirtiera en la primera adaptación de un videojuego al cine, ha habido una pequeña cantidad de filmes que se han revelado como la excepción a la regla, y varios de ellos vienen de la mano de Paul W.S. Anderson, que entró temprano al juego con su entretenida adaptación de Mortal Kombat en 1995 y a lo largo de mas de una década tradujo a estrafalaria saga de terror interactivo Resident Evil en similarmente descontrolados filmes de acción con su esposa y musa Milla Jovovich en el protagonismo.

Ahora, este dúo dinámico del cine sobre videojuegos regresa una adaptación de Monster Hunter, una serie de juegos de aventura y fantasía cuya imaginación y esplendor visual Anderson logra insinuar en pantalla con un filme más que aceptable, aunque algo limitado por un presupuesto que parece insuficiente para las ambiciones que el filme acarrea consigo.

La historia sigue a la capitana Artemis (Jovovich), líder de un escuadrón de las fuerzas de paz de la ONU en una misión en lo que parece ser algún lugar del Medio Oriente, cuando una misteriosa tormenta en el desierto los transporta a una dimensión paralela habitada por peligrosos monstruos. Allí, la capitana debe trabajar con un habilidoso cazador de monstruos para intentar hallar la forma de volver a nuestro mundo.

Argumentalmente la película es más unidimensional que una hoja de papel, superficial incluso para los estándares de Anderson, que en las películas de Resident Evil al menos tenía el trampolín del contundente mensaje anticorporativo que sus películas heredaban de los juegos. No hay nada demasiado interesante en los detalles de por qué hay un portal entre nuestro mundo y el de los monstruos, y la exploración de ese otro mundo se siente demasiado limitada y superficial, en especial si uno tiene conocimiento de los juegos y su rica variedad en fauna monstruosa y enormes civilizaciones.

Pero estamos hablando de una película de un presupuesto relativamente bajo (60 millones de dólares en la actualidad no es mucho para un filme de fantasía épica), y teniendo eso en cuenta tiene sentido que Anderson elija mantener su historia limitada en vez de tratar de irse por ramas que no puede alcanzar.

Hay cuatro o cinco especies de monstruos, un elenco de personajes bien compacto y la mayor parte del filme se desarrolla en un desierto rocoso o cuevas oscuras, y Anderson reserva la mayor parte de su presupuesto para hacer que los monstruos se vean lo más convincentes posible.

Y así Anderson se las arregla, filmando sus escenas de acción con el viejo recurso de los cortes rápidos y la cámara sacudida para ocultar las limitaciones técnicas, pero manteniéndola lo suficientemente coherente para que se sienta caóticamente intensa en vez de frustrante y mareante.

Le ayuda enormemente el hecho de que el papel de Artemis le permite a Jovovich hacer gala de un rango actoral más rico que el de la impasible supersoldado Alice en Resident Evil, dejándola ser vulnerable y divertida sin restarle fuerza y coraje a su personaje.

Y el astro indonesio del cine de artes marciales Tony Jaa por fin tiene un rol “hollywoodense” que le permite demostrar que es un actor muy carismático más allá de su proeza marcial. Su química con Jovovich es el motor que mueve la película durante esos compases en los que no hay monstruos, y el buen trabajo de Jaa es mucho más impresionante teniendo en cuenta que debe pasarse toda la película hablando un idioma inventado.

Con su visión reducida de un mundo mucho más grande, y la forma ligeramente anticlimática en la que el filme llega a su conclusión - en un final que recuerda bastante al de la película de Mortal Kombat –, Monster Hunter se siente como la insinuación de un potencial que, como pasó con las películas de Resident Evil, podría ser alcanzado en secuelas que tengan más tiempo y dinero para jugar con monstruos y locaciones más insólitas.

Es entretenida, pero se siente como el ensayo para algo mejor.

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MONSTER HUNTER

Dirigida por Paul W.S. Anderson

Escrita por Paul W.S. Anderson (basada en una serie de videojuegos de Capcom)

Producida por Paul W.S. Anderson, Dennis Berardi, Jeremy Bolt, Robert Kulzer y Martin Moszkowicz

Edición por Doobie White

Dirección de fotografía por Glen MacPherson

Banda sonora compuesta por Paul Haslinger

Elenco: Milla Jovovich, Tony Jaa, Ron Perlman, Tip “T.I.” Harris, Diego Boneta, Meagan Good, Josh Helman, Jin Au-yeung, Hirona Yamazaki, Jannik Schümann, Nanda Costa

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