“Carter”: el cine de acción llevado a su extremo absoluto

Este thriller surcoreano es un despliegue asombroso de magia técnica, impresionante coreografía y energía inagotable que concibe algunas de las escenas de acción más alocadas imaginables.

Carter película Joo Won
"Carter" se estrenó el pasado viernes en Netflix.Netflix

(Disponible en Netflix)

El thriller surcoreano de acción Carter es demasiado largo para su propio bien, con una historia que tiene sentido quizá solo en el 20 por ciento de su duración y se pierde en una confusa enredadera de giros, revelaciones y traiciones... y es una de las películas de acción más alucinantes de los últimos tiempos.

La historia empieza con un hombre sin recuerdos (Joo Won) que es despertado por desconocidos armados en un apartamento en Seúl, con claras señales de que algo le fue implantado en la cabeza, y una voz por radio le informa que su nombre es Carter, y que la CIA estadounidense buscar atraparlo, y desde allí la historia explota en un frenesí demencial de acción justificada en una trama sobre un virus letal, una niña secuestrada, complots en Corea del Norte y manipulación mental.

Carter es ciertamente más interesante como experimento técnico que como historia, porque claramente los intereses del director Jung Byung-gil yacen menos en la trama – que aún a pesar del frenético torbellino de acción y la maraña de su guion se las arregla para transmitir una clara indignación por el estado de tensión constante entre las dos Coreas y la influencia estadounidense en la vida política y de seguridad coreana – y más en buscar la forma de llevar el cine de acción a los extremos más increíbles que se le ocurran.

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Jung toma los ya impresionantes logros técnicos de su película anterior, La villana, en la que la cámara se metía de forma imposible entre ruedas de motocicletas volando a cien por hora o en la cabeza de la protagonista para una secuencia larga de acción en primera persona, y lo aplica a un lienzo con aún más ambición: una película que simula ser una sola toma ininterrumpida de principio a fin.

No es muy convincente en su simulación de esa única toma ininterrumpida de dos horas - al menos no tanto como otras películas que intentaron un truco parecido como 1917 – pero tampoco da la impresión de querer serlo. La sensación de impulso, de energía cinética y de flujo constante parecen ser más importantes para Jung que el camuflaje de los trucos de edición y efectos digitales que usa para cortar y pegar tomas.

Y es que sería incluso paradójico poner demasiado esfuerzo en el realismo técnico cuando las escenas de acción que componen casi la totalidad de la película son un despliegue de acrobacias vehiculares y combate armado que hacen que sagas como Rápidos y Furiosos o Misión Imposible parezcan dramas realistas.

Carter se enfrenta a un ejército de pandilleros semi desnudos, largos tiroteos con tropas norcoreanas, participa en tantas persecuciones de autos, motos, trenes, helicópteros y varios otros tipos de vehículos que el número exacto de esas escenas es difícil de recordar, y hasta tiene un tiroteo y combate cuerpo a cuerpo en caída libre sin paracaídas.

Y todo eso Jung lo presenta con una cámara absolutamente libre de cualquier tipo de limitación física, que entra y sale de las cabinas de vehículos en plena carrera, se desliza por debajo de automóviles, se lanza al vacío desde un avión en llamas y se sacude con cada golpe esquivado y recibido. Incluso las transiciones entre el presente y los recuerdos fluye sin más transición que un simple y sutil – lo único de sutil que tiene la película - paneo de cámara.

Carter es absolutamente el tipo de película que con toda razón puede alienar a mucha gente: es difícil seguirle el ritmo a su narrativa y en lo visual puede llegar a ser caótica al punto de ser avasalladora para los sentidos.

Quizá la única película con la que es remotamente apto compararla en términos de ambición técnica y estilo es Hardcore Henry, aquél filme de acción de 2015 que trascurre totalmente en primera persona, pero mientras esa película pronto se volvía tediosa en su constante carnicería una vez que la novedad de su perspectiva se gastaba – la acción en primera persona solo es cautivadora por más de unos minutos cuando uno está controlando la acción en un videojuego –, la infinita y descontrolada creatividad con la que Jung mueve su cámara al no confinarla al interior de la cabeza de su protagonista le da a Carter una variedad visual que nunca se agota.

Carter es un ejemplo de un cineasta que intenta llevar al límite absoluto todo lo que compone el cine de acción, sin importar lo magullada que termine la película o el espectador. Puede cansar y marear, pero en sus mejores momentos, ver Carter es una experiencia inigualable, como ver un acto de magia.

Calificación: 3/5

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CARTER

Dirigida por Jung Byung-gil

Escrita por Jung Byung-gil y Jung Byung-sik

Producida por Jung Byung-gil y Jung Byung-sik

Elenco: Joo Won, Kim Bo-Min, Lee Sung-Jae, Byeon Seo-yun, Jung Jae-young, Mike Colter, Camilla Belle

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