“Los Fabelman”: Spielberg hace terapia en una de las mejores películas de la temporada

Conmovedora, divertida, llena de grandes actuaciones y dirigida con el dinamismo y la pasión de uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos “Los Fabelman” es muchísimo más que simplemente una celebración del cine.

Los Fabelman película Paul Dano Michelle Williams
"Los Fabelman" está en cines de Paraguay.Universal Pictures

En su nueva película Los Fabelman, el legendario cineasta Steven Spielberg usa un marco semi-autobiográfico para desnudar su alma en la pantalla grande ante el público que lleva décadas entreteniendo, y explorar el arte como vocación y compulsión, bendición con un toque de maldición.

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La película trascurre entre las décadas a lo largo de varios años de la niñez y adolescencia de Sam Fabelman (Gabriel LaBelle), un joven de una familia judía que desde temprana edad descubre su amor por el cine, y acaba dividido entre las influencias de su madre Mitzi (Michelle Williams), un alma creativa cuya carrera artística nunca despegó; y su padre Burt (Paul Dano), un ingeniero informático con ideas revolucionarias pero una mente muy lógica que parece incapaz de ver el arte como más que un hobby.

Personalmente, pocas cosas se han vuelto tan poco atractivas últimamente como las películas sobre el cine, el tipo de películas que a la Academia de Hollywood le encanta bañar en premios en gestos crecientemente irritantes de auto-celebración. Las películas de ese tipo que sí se lo merecen – como la maravillosa Hugo de Martin Scorsese – suelen ser minoría, como es el caso también en el similar subgénero de las biopics sobre artistas musicales.

Resulta curioso, por lo tanto, que en el mismo año en que el Elvis de Baz Luhrmann demostró el potencial verdadero de plasmar en la pantalla grande no solo la vida sino la esencia de un ícono musical, en el proceso haciendo una de las indiscutibles obras maestras del año, Steven Spielberg llegue con una “película sobre cine” que va muchísimo más allá de ser un simple auto-aplauso, sino que es todo un interrogatorio interno sobre lo que implica una vida dedicada al arte.

Spielberg, un cineasta que a menudo es injustamente catalogado como un simple idealista cuyas películas son simplistas en su sensibilidad, presenta una historia que sí es celebratoria del poder creativo que yace detrás del acto de idear y crear cine, pero catalogar a Los Fabelman como solo eso sería concentrarse en los árboles y no ver el bosque detrás de ellos.

Los Fabelman es una historia de personas atrapadas. Atrapadas por una vida que no siguió los pasos que esperaban, por una vida que asfixia la creatividad, por amores sinceros que unen pero también lastiman y separan.

Es una historia sobre el dolor que viene con la capacidad de crear sueños con una cámara solo para darse uno cuenta de que la realidad no puede hacer justicia a esos sueños, y finalmente es una historia sobre la belleza que existe en la capacidad de aceptar esa realidad, ese dolor, y de todas formas seguir soñando.

Como el mejor arte sobre el arte, Los Fabelman explora no solo la creación sino el impacto que el arte tiene en público y artista, más allá de los elementos semiautobiográficos del filme, por medio de los cuales Spielberg parece estar haciendo terapia vía cine.

Pero además de ser muy conmovedora y una mirada interesantísima dentro de la cabeza de uno de los grandes genios del cine, Los Fabelman es simplemente una película enormemente divertida y entretenida.

El drama del guion escrito por Spielberg y su habitual colaborador Tony Kushner es puntuado por momentos de comedia y un gran elenco de personajes memorables y entrañables, con figuras que vienen para robarse la película por una o dos escenas como el gran Judd Hirsch, quien aparece como el tío de Sam para básicamente exponer la tesis central de la película sobre la incompatibilidad de una vida en el arte con una existencia familiar tradicional; hasta un cameo hacia el final de cierto director de culto como uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos.

Esto además de un elenco de secundarios cargadísimo de calidad, desde los roles más protagónicos de Williams y Dano, a cuya complejidad es difícil hacerles justicia, hasta roles menores como el de Sam Rechner como Logan, un apuesto y atlético bravucón que acaba teniendo una de las escenas más emocionalmente potentes de la película; o una excelente y divertida Chloe East, inmediatamente entrañable Monica, como la novia de Sam, quien tiene una forma bastante particular de vivir su cristianismo. No se debe dejar de mencionar el trabajo de Gabriel LaBelle como Sam, quien interpreta de forma auténtica a un joven en el aterrador proceso de definir quién quiere ser en la vida.

Y obviamente todo está presentado con la habilidad sobrenatural de Spielberg de convertir sus escenas en deleites visuales en los que la cámara y los actores se mueven en un gracioso vals. Sencillamente nadie sabe mover cámara y actores como este señor.

En el ocaso de su carrera, Steven Spielberg está sacando algunas de las películas más interesantes de su legendaria filmografía, y Los Fabelman no es la excepción.

Calificación: 5/5

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LOS FABELMAN

Título original: The Fabelmans

Dirigida por Steven Spielberg

Escrita por Steven Spielberg y Tony Kushner

Producida por Steven Spielberg, Tony Kushner y Kristie Macosko-Krieger

Edición por Sarah Broshar y Michael Kahn

Dirección de fotografía por Janusz Kaminski

Banda sonora compuesta por John Williams

Elenco: Gabriel LaBelle, Michelle Williams, Paul Dano, Seth Rogen, Julia Butters, Keeley Karsten, Judd Hirsch, Jeannie Berlin, Chloe East, Sam Rechner, Oakes Fegley, David Lynch

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