El filme finlandés Cría siniestra, que llegó esta semana a cines de Paraguay, es una propuesta de considerable riqueza temática sobre temas universales y un magistral ejemplo de horror corporal del más crudo, que combina con impresionante destreza tonos de suspenso, tragedia e incluso instantes de comedia de la más negra imaginable.
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La película tiene como protagonista a Tinja (Siiri Solalinna), una adolescente que intenta alcanzar por medio de la gimnasia los altos estándares de su madre (Sophia Heikkilä), una expatinadora convertida en “influencer”. En una caminata por un bosque, Tinja encuentra un cuervo moribundo y descubre un huevo en su nido, que lleva consigo para intentar empollarlo. Pero el huevo acaba creciendo a un tamaño imposible y lo que emerge de su interior hunde a la joven en una pesadilla.

Como las mejores y más perennes historias de terror, la de Cría siniestra triunfa no solo en su cometido de generar tensión y miedo, sino que también es un texto rico en profundidad temática, atmósfera y metáfora.
La odisea de Tinja – que la joven Solalinna interpreta con gran destreza y admirable mesura – captura de forma muy auténtica preocupaciones universales de la adolescencia como el aislamiento emocional, la presión de las expectativas parentales y la sensación general de encontrarse a la deriva que caracteriza a esa etapa liminal entre la niñez y la adultez.
Su relación con su madre y toda la dinámica de una familia que en más de una forma sirve solo como una fachada para redes sociales agrega otra dimensión a la historia que se transmite no solo en el texto y las líneas de diálogo sino también en la fotografía inquietantemente inmaculada y brillante que muchas escenas tienen, como si la película estuviera presentada con un filtro de Instagram encima; secuencias que contrastan dramáticamente con los instantes de horror en que esa presentación pulcra se ve manchada por sangre, vómito y demás fluidos corporales.

En ese sentido, por mucho que la película tenga su centro emocional en el drama que rodea a Tinja y aunque el terror visceral sea segundo en sus prioridades, la película no escatima en horror de calidad cuando llega el momento de inquietar, perturbar y revolverle el estómago al espectador.
En ese sentido es central no solo el magistral manejo de tono que demuestra la directora Hanna Bergholm – quien hace malabares y zigzaguea con la agilidad de una atleta olímpica entre tonos tan dispares como el suspenso, la calidez emocional, el horror corporal, el drama madre-hija e incluso instantes de comedia diabólicamente negra, a veces dentro de una misma escena – sino también el excelente trabajo de efectos especiales que da vida a la criatura del huevo y su gradual transformación de una especie de versión retorcida y gigante de un pájaro bebé a... otra cosa.
En particular el trabajo de maquillaje, a cargo del artista nominado al Óscar Connor O’Sullivan, es horriblemente efectivo hacia el final de la película.
Cría siniestra es una pieza destacable de horror nórdico que absolutamente merece una visita al cine.
Calificación: 4/5
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CRÍA SINIESTRA
Título original: Pahanhautoja
Dirigida por Hanna Bergholm
Escrita por Ilja Rautsi
Producida por Mika Ritalahti y Nima Yousefi
Edición por Linda Jildmalm
Dirección de fotografía por Jarkko T. Laine
Banda sonora compuesta por Stein Berge Svendsen
Elenco: Siiri Solalinna, Sophia Heikkilä, Jani Volanen, Reino Nordin, Oiva Ollila, Ida Määttänen, Saija Lentonen, Hertta Karen, Jonna Aaltonen
