Paul Thomas Anderson, en la cúspide de sus habilidades, nos ofrece una sorprendente pieza sobre la vida estadounidense actual - pero en ficción- que funciona como un grito de guerra contra la opresión y la tiranía, manteniendo un ritmo constante que te tiene en vilo de principio a fin, sin dar un solo respiro.
Lo primero que hay que destacar es un reparto que desborda talento y se mueve entre la estupidez y la tragedia con una naturalidad pasmosa. Leonardo DiCaprio está a la altura de las circunstancias como el glorioso tonto Bob Ferguson, un radical acabado que sobrevive en una neblina de marihuana, que busca su redención como un padre cariñoso. Es una interpretación físicamente descomunal, un tour de force enloquecido que evita que el espectador se ablande con el personaje. A su lado, Teyana Taylor es una revelación electrizante en el papel de Perfidia Beverly Hills, una mujer valiente e intransigente que atraviesa el mundo como un cuchillo y representa una resistencia simbólica que quita el aliento, combinada con sensualidad y empoderamiento.

Por otro lado, Benicio del Toro aporta su habitual maestría con una presencia física que llena cada plano; su interpretación del sensei Sergio San Carlos exhala una calma tensa, recordándonos que cuando su personaje decida actuar, el mundo entero va a temblar. La joven Chase Infiniti también logra sostenerle la mirada a estos gigantes del cine, siendo su papel de Willa el verdadero faro de la película al construir con DiCaprio una complicidad que evita que la historia se hunda en el caos absoluto. En la vereda opuesta, Sean Penn genera una repulsión física necesaria en su papel del coronel Lockjaw, encarnando un poder rancio y narcisista que intenta desesperadamente reafirmar su supremacía pero que está lleno de vicios e incoherencia como la gente que tanto odia.

Inspirada libremente en el universo de Thomas Pynchon, la trama es una sátira política cruda que apunta directamente al peor de los males de nuestra época: el narcisismo. Aunque el relato se mueva en una cómica ficción llena de nombres inventados, se parece y se siente tanto como la vida misma que por momentos llega a confundir: no se sabe si el filme sigue o si está viendo el noticiero de la noche.
Lo más potente de esta propuesta es su claridad moral; la película te obliga a elegir un bando, exponiendo con una sencillez demoledora quiénes están en el lado correcto y quiénes en el incorrecto. No hay lugar para tibiezas; hasta el más indiferente de los espectadores se ve empujado a elegir su propia batalla. Sin embargo, Anderson no nos deja ir con una victoria limpia. El mensaje final es mucho más amargo y real: nos recuerda que, cuando el conflicto estalla y la pólvora se asienta, en la guerra no hay héroes ni villanos, solo víctimas.
Pero, más allá de la violencia y la comedia negra, el corazón de la historia es la evolución del vínculo entre padre e hija. Esa lealtad y ese amor son los elementos que terminan moviendo el mundo en la dirección menos pensada. Por nuestros seres amados somos capaces de plantarle cara al sistema entero, y esa es la verdadera épica que humaniza toda la furia de la cinta. El amor aparece aquí como el único acto de rebeldía posible frente a la entropía y el egoísmo de un mundo que no da tregua.
En conclusión, “Una batalla tras otra” es una película necesaria, comprometida y, por sobre todas las cosas, honesta. No intenta ser intelectualmente superior al espectador, sino que intenta despertarlo a través de un humor que a veces tiembla de rabia. Después de verla queda la sensación de que el entretenimiento puede ser un acto de resistencia profundo y que la cultura audiovisual es algo vivo que respira al ritmo de nuestro tiempo. Es una imagen para la eternidad, tan salvaje como emocionante, que nos recuerda que el cine es también una forma de explicar la realidad.
Ficha Técnica: Una batalla tras otra
Calificación: 4/5
Título original: One Battle After Another
Año: 2025
Duración: 165 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Paul Thomas Anderson
Guion: Paul Thomas Anderson (Basado parcialmente en la novela ‘Vineland’ de Thomas Pynchon)
Reparto: Leonardo DiCaprio, Teyana Taylor, Benicio del Toro, Sean Penn, Regina Hall, Chase Infiniti, Wood Harris, Alana Haim, Tony Goldwyn.
Música: Jonny Greenwood
Fotografía: Paul Thomas Anderson
Compañías: Warner Bros., Ghoulardi Film Company
Género: Drama, Acción, Sátira política, Crimen.