“Narciso”, un atmosférico viaje en el tiempo para reflexionar sobre el presente

Narciso película
Diro Romero encarnando a Narciso Arévalos en una escena de la película "Narciso", de Marcelo Martinessi.

“Narciso” es el segundo largometraje del cineasta paraguayo Marcelo Martinessi y una de las producciones más ambiciosas de nuestra cinematografía. La película, que acaba de llegar a los cines, nos invita a viajar a finales de 1950 para ofrecernos una historia sobre la libertad, el deseo y el inicio de un tiempo muy oscuro para el Paraguay.

La nueva película de Marcelo Martinessi, “Narciso”, está inspirada en hechos reales y también en la novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá. Al inicio, el largometraje pone en contexto la historia que transcurre el final de la década de 1950.

Al inicio podemos ver a Narciso Arévalos, este joven audaz y carismático encarnado por Diro Romero, con una platea enloquecida por el rock and roll. Minutos más tarde, este personaje aparece en su propia cama siendo consumido por las llamas.

Volviendo un año antes en el tiempo, la película empieza a narrar la historia de Narciso, quien había llegado recientemente de Buenos Aires totalmente fascinado por el rock and roll. Rápidamente capta la atención de Luis “Lulú” Bermúdez, el propietario de la Radio Capital, interpretado por Manuel Cuenca.

En la emisora, abocada principalmente a la música folclórica, a la música clásica y al radioteatro, Narciso busca abrir un espacio al rock and roll, un estilo que por entonces era considerado demasiado escandaloso.

Narciso se mueve con libertad, seduce a las chicas, a la propietaria de la pensión en la que vive (encarnada por Mona Martínez), pero también despierta pasión en varios hombres como el mismo Lulú y Mr. Wesson (Nahuel Pérez Biscayart), el diplomático estadounidense que termina alentando aún más su entusiasmo por el rock.

Nahuel Pérez Biscayart interpretando a Mister Wesson, un diplomático estadounidense, en la película paraguaya "Narciso".
Nahuel Pérez Biscayart interpretando a Mister Wesson, un diplomático estadounidense, en la película paraguaya "Narciso".

En medio del desarrollo de esta narrativa, Martinessi incorpora con mucha habilidad el radioteatro de “Drácula”, la historia de este vampiro que empieza a atraer a los visitantes a su castillo, con oscuras intenciones; como un reflejo de lo que estaba ocurriendo con “El Rubio”.

Todo esto se va desarrollando en un ambiente oscuro, muy atmosférico, que le sumergen al espectador en una especie de viaje onírico a través del tiempo. Algo no solamente logrado con el relato preciso, sino también con la notable fotografía de Luis Arteaga y la música que tiene un papel fundamental dentro de esta narrativa.

Cabe destacar además el trabajo detallista de Carlo Spatuzza y Babi Targino en la dirección de arte, que nos permite descubrir dentro de la película pequeños homenajes a artistas nacionales a través de sus retratos en los camarines de la emisora.

“Narciso” es una película que nos ofrece varias capas de lectura: la incursión del rock and roll en una Asunción ultra conservadora, la libertad y la represión que marca el inicio de una de las principales dictaduras de Latinoamérica, el deseo y la identidad sexual, entre otras.

Creo que una de las cuestiones más interesantes de “Narciso” es que hay escenas que inevitablemente nos hacen pensar en hechos o situaciones de nuestro presente y personajes, como el de Goya (Margarita Irún), que representan a la hipocresía de nuestra sociedad a menudo disfrazada de comodidad.

Película Narciso
Margarita Irún, Mona Martínez, Natalia Cálcena y Manuel Cuenca en una de las escenas de "Narciso".

“Narciso” cuenta con una factura técnica impecable, que se disfruta a pleno en una sala de cine; además de un elenco muy solvente y equilibrado, con un guion que combina muy bien los diálogos en español y guaraní.

El ritmo también es muy llevadero, algo a lo que también contribuyen las escenas musicales con la sorprendente incursión de Mimí Monte encarnando a su madre Chinita Montiel.

Pero, lo más importante que nos ofrece hoy este trabajo de Martinessi, es que como sociedad nos permite mirar al pasado para confrontarnos en el presente, de cara a cómo queremos proyectarnos hacia el futuro.