Potencia emotiva con Epica

La agrupación de metal sinfónico Epica se volvió a presentar en Asunción en la noche del martes, después de más de dos años. Cabellos al viento, virtuosismo y emoción en el BCP.

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"I love you! ¡Te quiero! ¡Mi amor!", eran algunos de los gritos que en la noche del martes se oían en el Teatro del Banco Central del Paraguay. Y no iban dirigidos, precisamente, a un Justin Bieber ni a un James Blunt (como suele ocurrir en conciertos de corte pop). Esta vez, todos los elogios iban para la banda de metal sinfónico Epica -o, digámoslo, específicamente para Simone Simons, la bella mezzosoprano que irradia en la voz de la banda-.

La agrupación holandesa se presentaba por segunda vez en la capital, desde aquel show de octubre de 2012, en el que habían causado furor. Aunque con una convocatoria inferior -se calculan menos de 1.000 personas-, la agrupación ofreció un espectáculo a la altura de su propuesta.

Pasadas las 21:00, frente a un paisaje místico impreso en el fondo del escenario, Epica llegaba con The Second Stone, tema que forma parte de su más reciente álbum, The Quantum Enigma. Antes, se había presentado la banda local Zeitgeist.

"¡Muchas gracias, Paraguay!", fueron las primeras declaraciones -en español- de la vocalista, mientras empezaba a hacer gala de su talento vocal y carisma, siempre acompañada del virtuosismo de Mark Jansen (guitarra), Ariën van Weesenbeek (batería), Coen Janssen (teclados), Rob Van Der Loo (bajo) e Isaac Delahaye (guitarra).

Sacudiendo la cabeza -como ameritaba la ocasión-, el concierto seguía con The Essence of Silence -también del nuevo álbum-, Unleashed -primer corte de Design Your Universe-, y Storm The Sorrow -incluida en Requiem for the Indifferent-, mientras un juego de luces proponía una atmósfera casi espiritual.

Entre ritmos árabes que contrastaban con los gritos de los fans, era el momento de Fools of Damnation, que dio lugar a Natural Corruption, con lucidísimos agudos de la vocalista. Algunos problemas de sonido afectaron por momentos el show, como sonaba The Obsessive Devotion.

El entusiasmo de los seguidores se hacía sentir al ritmo de Sensorium -grabado en The Phantom Agony-, en medley con The Last Crusade, entre cantos eufóricos de los fans.

La noche seguía a la par de Victims of Contingency, Cry for the Moon -que incluyó un poderoso solo de batería-, así como Design Your Universe.

Tras un amague de despedida, ya en la parte final del show, el público encendido convocó nuevamente a sus ídolos al escenario para un intenso y enérgico final. Con bandera paraguaya en manos, Sancta Terra, Unchain Utopia y Consign to Oblivion dieron broche de oro a una noche de metal sinfónico tan radiante y potente, como sentimental y retrospectivo

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