Para que las gotas realmente lleguen a donde deben hacer efecto, lo ideal es que el paciente coloque la cabeza de costado y levante el lóbulo hacia atrás y hacia arriba. Atención: En el caso de niños pequeños, los padres deberían tirar del lóbulo hacia atrás y para abajo. Así se equilibra la curvatura natural del canal auditivo.
Una vez aplicadas, hay que esperar algunos minutos. Pero no es bueno cerrar el conducto auditivo con algodón, ya que si el oído no se ventila, en ese clima húmedo y tibio pueden proliferar bacterias, señala la publicación.
Las gotas para los oídos solo deberían ser usadas por personas con el tímpano intacto, salvo que un médico ordene lo contrario.
