El ritual post-playa que evita el daño del cloro y la sal en tu cabello

Cabello en verano.
Cabello en verano.Shutterstock

Sol, mar, piscina y viento son la combinación perfecta para un buen día de verano… y una pesadilla para el cabello. La mezcla de rayos UV, sal y cloro reseca la fibra capilar, abre la cutícula y arrastra el color, sobre todo en melenas teñidas o con mechas. Pero un ritual específico al llegar a casa puede marcar la diferencia entre un pelo apagado en septiembre y uno que sobrevive al verano.

La ducha inmediata: más que una costumbre

El primer paso comienza incluso antes de volver a casa. En playas y piscinas con duchas, enjuagar el pelo con agua dulce nada más salir del mar o de la piscina reduce el tiempo de contacto de la sal y el cloro con el cabello.

Cabello en verano.
Cabello en verano.

“Pensemos en el pelo como una esponja: cuanto menos tiempo esté empapado de sal o cloro, menos daño acumula”, explica una dermatóloga capilar consultada. Este enjuague no sustituye al lavado, pero sí minimiza el impacto.

Champú suave, pero eficaz

Ya en casa, el cabello pide una limpieza específica. Los expertos recomiendan alternar un champú suave sin sulfatos, para el día a día, con uno “clarificante” o quelante una o dos veces por semana, capaz de arrastrar restos de cloro, sal y minerales sin castigar en exceso.

Cabello en verano.
Cabello en verano.

El truco está en la técnica: aplicar el champú solo en el cuero cabelludo, masajear con las yemas de los dedos y dejar que la espuma que escurre limpie los largos, sin frotar. Esto reduce el encrespamiento y la rotura.

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Mascarilla reparadora: el corazón del ritual

Tras el lavado, el acondicionador habitual se queda corto. La recomendación general para quienes se exponen con frecuencia al sol, mar o piscina es usar mascarilla nutritiva cada vez que regresan de la playa.

Cabello en verano.
Cabello en verano.

Ingredientes como ceramidas, aloe vera, manteca de karité o aceites ligeros (argán, jojoba) ayudan a reponer lípidos y retener la hidratación. Conviene retirar el exceso de agua con una toalla antes de aplicarla y dejarla actuar al menos 5 a 10 minutos. En cabellos muy castigados, envolver la melena en una toalla caliente potencia su efecto.

El gesto final: secado y protección sin calor

La forma de secar también cuenta. Frotar con fuerza con la toalla abre más la cutícula y rompe la fibra; es preferible presionar suavemente con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón.

Cabello en verano.
Cabello en verano.

Cuando sea posible, se aconseja dejar secar al aire y reservar el secador y las planchas para ocasiones puntuales.

Un spray acondicionador sin aclarado con filtro UV completa el ritual: sella ligeramente la cutícula, facilita el desenredado y crea una barrera adicional frente al sol en la siguiente exposición.

¿Y si el daño ya está hecho?

Puntas abiertas, textura áspera y pérdida de brillo indican que el verano ha pasado factura. En esos casos, los profesionales insisten en un corte de saneamiento y en mantener el ritual post-playa incluso cuando termina la temporada.

Cabello en verano.
Cabello en verano.

La clave, resumen los especialistas, no es un producto milagroso, sino la constancia: enjuagar rápido, limpiar con cabeza, nutrir a fondo y reducir el calor. Un protocolo sencillo que convierte el final del día de playa en el mejor seguro de vida para el cabello.