La combinada por equipos de esquí alpino dejó al primer bicampeón de estos Juegos: el suizo Franjo von Allmen, que ya se había impuesto en el descenso. Von Allmen, junto a Tanguy Nef, bajó a Austria de lo más alto del podio, posición que este país ocupaba ininterrumpidamente desde 2018. Es la primera vez en unos juegos que esta disciplina se hace por parejas. El sistema anterior obligaba al mismo esquiador a hacer el descenso y el eslalon. El suizo Marco Odermatt, que se había quedado sin medalla en el descenso, compartió junto a Loic Meillard la plata con los austriacos Kriechmayr y Feller.
Eileen Gu también se quedó con la plata. Gu, aunque solo realizó una buena carrera en su primer intento, logró revalidar el segundo puesto en la modalidad de slopestyle de esquí acrobático. La representante de China, una de las deportistas mejor pagadas del mundo, aspiraba a sumar tres oros en estos Juegos, mejorando los dos oros y la plata de Pekín 2022, pero de momento marcha por el mismo camino que hace cuatro años. Aun así, se mostró orgullosa: "Estar en un podio olímpico es bastante difícil, pero ser consistente lo es todavía más. Mantener el nivel durante tanto tiempo es un nuevo reto".
Otra medalla muy esperada era la primera de Países Bajos en patinaje de velocidad. Después de dos pruebas en las que el país tradicionalmente dominador de este deporte no se había subido al podio, todos los ojos estaban en los 1.000 metros femeninos. Y ese ansiado metal llegó por partida doble. Jutta Leerdam, con el tercer récord olímpico de estos Juegos, se llevó el oro, y su compatriota Femke Kok, la plata. Al menos una neerlandesa ha estado en el podio de esta distancia en todos los juegos desde 2006.
El big air femenino de snowboard cambió de medallista de oro por primera vez en su corta historia olímpica (en el programa desde 2018). La austriaca Anna Gasser, campeona en Pyeongchang y Pekín, no clavó ninguno de sus dos primeros intentos, por lo que se quedó fuera de la pelea por las medallas. El primer puesto en Milán-Cortina fue para la japonesa Kokomo Murase, que había sido bronce en 2022.
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Por su parte, las malas noticias de la jornada del domingo se repitieron para la familia Prevc, que eran favoritos en los saltos de esquí. Después de que Nika se quedara con la plata en trampolín normal femenino, su hermano Domen, abanderado de Eslovenia junto a ella, ni siquiera entró en el podio en categoría masculina. Prevc fue sexto, a más de 10 puntos del sorprendente campeón, el alemán Philipp Raimund, de 25 años, que no cuenta en su palmarés con ninguna victoria en la Copa del Mundo.
