Si tu dolor presiona y te deja funcional, suele ir por el lado tensional. Si pulsa, te obliga a parar y viene con “extras” (náuseas, luz, sonidos), pensá en migraña.

- Cefalea tensional: dolor opresivo (como casco), generalmente bilateral, intensidad leve a moderada. No suele dar náuseas. El ejercicio no la empeora demasiado.
- Migraña: dolor pulsátil, a menudo de un lado, moderado a intenso. Empeora con actividad física y es frecuente la fotofobia, fonofobia y náuseas. A veces aparece aura (destellos, hormigueos, dificultad para hablar).
Un ejemplo cotidiano: la tensional es esa molestia que aparece tras ocho horas de pantalla y mandíbula apretada; la migraña es la que te hace cancelar planes, buscar oscuridad y decir “hoy no puedo”.
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La cefalea tensional puede durar horas o días y va y viene con el cansancio. La migraña suele durar 4 a 72 horas, con fases más claras: pródromo (antojos, irritabilidad), dolor, y “resaca” posterior.
Remedios naturales para la cefalea tensional
Si es cefalea tensional: sirven la relajación muscular y hábitos. Aquí el objetivo es bajar la carga de cuello-cara-espalda, más que “apagar” un ataque.

Calor local (bolsa tibia 15–20 minutos en nuca/hombros) ayuda a aflojar contracturas. Sumá estiramientos suaves: inclinación lateral de cuello, apertura de pecho y movilidad de hombros, sin rebotes.
Masaje (propio o profesional) y liberación de puntos gatillo pueden reducir frecuencia e intensidad, sobre todo si el dolor nace en trapecios y sienes.
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Higiene postural en modo realista: pantalla a la altura de los ojos, pies apoyados, y micro-pausas cada 45–60 minutos. Un “hack” útil: poné una alarma breve y, cuando suene, soltá la lengua del paladar y destrabá la mandíbula (muchas tensionales vienen de ahí).
Respiración lenta (4–6 respiraciones por minuto, 3–5 minutos) no es mística: baja activación fisiológica y puede cortar el círculo dolor–tensión–más dolor.
Remedios naturales para la migraña
En la migraña, el sistema nervioso está más “reactivo”. Sirve pensar en un kit de ataque y en prevención.
Frío y oscuridad: compresa fría en frente/sienes y una habitación oscura/silenciosa suelen aliviar durante el ataque.
Jengibre (infusión o cápsulas) tiene evidencia moderada para reducir náuseas y puede ayudar en el dolor en algunas personas.
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Magnesio (especialmente citrato o glicinato) se usa como prevención. Puede disminuir frecuencia en ciertos casos, sobre todo si hay déficit. Lo ideal es hablarlo con un profesional (puede dar diarrea y no es para todos).
Riboflavina (vitamina B2) en dosis altas se estudia como prevención de migraña; no es inmediato: se evalúa en semanas.
Rutina estable (sí, suena aburrido, pero funciona): dormir y comer a horarios similares reduce ataques en muchos pacientes. La migraña odia los cambios bruscos: “me salteé el almuerzo” es un disparador clásico.
Cuándo no esperar: señales de alerta
Consultá urgente si el dolor es el peor de tu vida y aparece de golpe, si hay debilidad, confusión, desmayo, fiebre con rigidez de cuello, tras golpe en la cabeza, si es nuevo después de los 50, o si cambia claramente tu patrón habitual.
Si el dolor aparece más de 2–3 días por semana, o necesitás analgésicos seguido, conviene revisar estrategia: el sobreuso de medicación puede cronificar el problema. Un buen diagnóstico (tensional vs migraña, o mixto) cambia por completo el plan.
