Día Internacional de la Partera: el papel vital de las parteras en la salud materna hoy

El rol de la partera hoy.
El rol de la partera hoy.Shutterstock

Cada 5 de mayo, el Día Internacional de la Partera resalta la crucial labor de estas profesionales en embarazos y partos. Su papel integral, respaldado por la OMS, desafía mitos y promueve un sistema de salud más seguro y eficiente.

El Día Internacional de la Partera se conmemora cada 5 de mayo, impulsado por la Confederación Internacional de Matronas (ICM, por sus siglas en inglés). La fecha busca visibilizar una profesión históricamente subestimada: la de quienes sostienen, muchas veces en silencio, la seguridad de embarazos, partos y pospartos dentro y fuera del sistema de salud.

El rol de la partera hoy.
El rol de la partera hoy.

En un contexto de presión sobre hospitales, desigualdad en el acceso a controles y aumento de intervenciones innecesarias en algunos escenarios, el trabajo de las parteras vuelve al centro del debate: no como una alternativa “folklórica”, sino como un componente clave de la atención basada en evidencia.

El rol invisible que sostiene nacimientos seguros

La imagen popular reduce a la partera a “la persona que recibe bebés”. Sin embargo, su aporte empieza mucho antes del trabajo de parto. En la práctica actual, una partera puede acompañar desde el control prenatal hasta el posparto, con foco en prevención, detección temprana de riesgos y continuidad del cuidado.

El rol de la partera hoy.
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Durante el embarazo, realiza y coordina controles, evalúa señales de alarma, orienta sobre alimentación, salud mental, actividad física y lactancia, y trabaja en la preparación para el nacimiento.

En el parto, su campo incluye el monitoreo materno-fetal, el apoyo clínico y emocional, el manejo del dolor no farmacológico y la toma de decisiones para derivar o solicitar intervención médica cuando corresponde.

El rol de la partera hoy.
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Tras el nacimiento, el seguimiento continúa: evaluación del sangrado y la recuperación, acompañamiento de lactancia, cuidado del recién nacido, consejería en anticoncepción y detección de depresión posparto.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que fortalecer la partería es una estrategia costo-efectiva: en modelos integrados, las parteras pueden brindar una gran parte de los servicios esenciales de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal, especialmente en embarazos de bajo riesgo.

Romper la idea de que “solo asiste partos”

En muchos países las parteras trabajan en hospitales, centros de salud y servicios comunitarios, integradas en equipos interdisciplinarios.

El rol de la partera hoy.
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Donde existen modelos de “continuidad de cuidados” liderados por parteras, la evidencia internacional —incluidas revisiones sistemáticas como las de Cochrane— ha encontrado, en embarazos de bajo riesgo, resultados similares o mejores en algunos indicadores, como menor uso de intervenciones (por ejemplo, episiotomía) y alta satisfacción de las personas gestantes, manteniendo estándares de seguridad cuando hay redes de referencia y contrarreferencia.

La clave no es “partera versus médico”. Es un sistema que articule competencias: partería para el cuidado fisiológico y preventivo; obstetricia y neonatología para situaciones complejas, emergencias o patologías.

Mitos que persisten —y qué dice la evidencia

Uno de los mitos más repetidos es que las parteras “son solo para partos en casa”. En realidad, su trabajo es central en maternidades y atención primaria.

Otro prejuicio: que son “menos seguras que un médico”. La seguridad depende del riesgo clínico, la formación, protocolos y acceso a derivación, no del prejuicio. Para embarazos de bajo riesgo, los modelos liderados por parteras, integrados a sistemas de salud, cuentan con respaldo de organismos internacionales y literatura científica.

También persiste la idea de que la partera “no interviene”. Lo que hace es intervenir distinto: prioriza prácticas basadas en evidencia, evita procedimientos rutinarios sin indicación y actúa cuando hay signos de alarma.

Una partera no es un símbolo del pasado, sino una pieza moderna de salud pública.