Las algas marinas son un alimento muy nutritivo, rico en vitaminas y minerales y, en algunos casos, con altas cantidades de fibra, hierro y proteínas.
El consumo de las algas marinas data del año 600 a.C. en el Lejano Oriente. En Japón, el consumo de este alimento representa el 25 % de la dieta diaria.
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Las algas se adquieren secas y, por tanto, es necesario hidratarlas antes de su consumo. Deben estar cerradas de forma hermética y hay que leer con detenimiento su modo de empleo, ya que la forma y el tiempo de cocción varían según la especie.

También se comercializan en cápsulas como suplemento alimentario para dietas de adelgazamiento o para personas con una dieta más limitada. Antes de consumirlas, debe prestarse atención a sus propiedades y efectos.
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El alga nori, cuyo nombre científico es Porphyra umbilicales, es una de las más consumidas en todo el mundo. De tamaño pequeño y de color rojo o púrpura, se transforma en negro al secarse y, al final, alcanza un color verde cuando se cocina.
Esta alga también es rica en provitamina A y destaca por un efecto remineralizante, idóneo para favorecer un óptimo crecimiento del cabello o las uñas. Es rica en vitaminas, minerales y yodo, lo que previene enfermedades provocadas por el déficit de este, y adecuada para el cansancio, fatiga, periodos de convalecencia, problemas de piel o para fortalecer el sistema nervioso. Su sabor es muy suave y es un perfecto acompañante de ensaladas o caldos, así como en la preparación de sushi.
