La planta trepadora del mburucuyá llama la atención por sus flores violetas y blancas. El fruto, amarillos o morado, es rico en vitamina C, fibras y antioxidantes. Su sabor combina acidez y dulzor, ideal para refrescos y postres ligeros.
El uso más común es pulpa con semillas: en licuados, mousses o salsas para tortas y cheesecakes. Un truco: colar la pulpa solo a medias, para conservar algunas semillas crocantes.

¿Y la cáscara, se come? La cáscara gruesa suele terminar en la basura, pero puede transformarse. Bien lavada, se hierve en agua con un poco de azúcar hasta que se ablande. Luego se corta en tiras o cubos y se cocina de nuevo con azúcar para lograr una especie de dulce o piel escarchada, ideal para sumar a budines y panes.
Otra opción es usarla para infusiones. La parte blanca interna, secada al sol u horno muy bajo, se puede mezclar con té o hierbas. Aporta un aroma suave y se le atribuyen efectos relajantes.
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Lo ideal es elegir frutos pesados y arrugados: suelen tener más jugo y sabor.
Además, conservalos en la heladera y consumilos pronto, porque la pulpa se oxida rápido. Y antes de desechar la cáscara, pensá dos veces: en la cocina de aprovechamiento, el mburucuyá es mucho más que su pulpa.
Cómo hacer fruta abrillantada de mburucuyá
Fruta abrillantada de mburucuyá
- Plato: Postre
Ingredientes
- 10 cáscaras de mburucuyá
- 1,5 litros de agua
- 500 gramos de azúcar
- 1 limón
Elaboración paso a paso
- Lavar bien las cáscaras de mburucuyá bajo el chorro de agua.
- Cortar las cáscaras en tiras o trozos del tamaño deseado.
- Retirar con una cuchara cualquier resto de pulpa del interior de las cáscaras.
- Colocar las cáscaras en una olla, cubrir con agua, llevar a hervor y cocinar durante 10 minutos.
- Colar el agua, volver a cubrir con agua limpia y repetir el hervor 2 veces más para reducir el amargor.
- Preparar un almíbar colocando en una olla 500 mililitros de agua, el azúcar y el jugo del limón, y llevar a hervor hasta disolver el azúcar.
- Incorporar las cáscaras escurridas al almíbar hirviendo.
- Cocinar a fuego medio-bajo durante 40 a 60 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que las cáscaras estén translúcidas y el almíbar espeso.
- Dejar enfriar las cáscaras en el almíbar durante 30 minutos.
- Escurrir las cáscaras sobre una rejilla colocada sobre una bandeja.
- Secar las cáscaras a temperatura ambiente durante 12 horas o en horno a 80 grados durante 1 a 2 horas hasta que estén firmes y brillantes.
- Rebozar las cáscaras en azúcar si se desea y conservar en un frasco hermético.
