Tras la pista del eucaliptus de Bertoni

CAPITÁN MEZA. La ciudad de Capitán Meza tiene un rico historial muy ligado a una etapa en la vida del departamento de Itapúa en que se produce una oleada de inmigrantes europeos que dejaron como herencia ciertas características que marcan el derrotero en el desarrollo de la región. Un añejo árbol de eucaliptus cuyo cultivo se atribuye al célebre naturalista suizo, Moisés Bertoni, es un mudo testigo viviente de una época marcada por el espíritu épico y aventurero de sus protagonistas.

El tronco del eucaliptus que se cree fue plantado en medio del bosque por el sabio Moisés Bertoni, hace más de 100 años.
El tronco del eucaliptus que se cree fue plantado en medio del bosque por el sabio Moisés Bertoni, hace más de 100 años.AUGUSTO ROA

En medio de un bosque nativo, en una extensa área de reserva boscosa que forma parte del predio en que está emplazado el puerto granelero Don Joaquín, propiedad de la Cooperativa Colonias Unidas (CCU), y a escasa distancia del río Paraná, sobresale en el paisaje un delgado árbol de eucaliptus que termina en una redondeada copa.

Desde el ángulo que se lo mire se destaca nítidamente, por el color blanquecino de su corteza, y la longitud del fino tronco, que asemeja un plumero gigante que se eleva de entre el follaje.

Los lugareños afirman que este árbol exótico fue cultivado por el sabio Moisés Bertoni, quien entre los años 1887 y 1894 se estableció en cercanías al arroyo Yaguarazapá, en la margen derecha de este arroyo tributario del río Paraná, con la intención de fundar una comunidad.

De acuerdo a los datos de que se tienen registro, el sabio Moisés Santiago Bertoni llegó a este lugar en 1887, con toda su familia, acompañado de un grupo de inmigrantes suizos. Antes, Bertoni había estado antes en la ribera izquierda del río, en la localidad de Santa Ana, provincia de Misiones (Argentina), hasta donde había llegado proveniente de Buenos Aires, su punto de llegada a América tras abandonar su suiza natal.

El sabio llegó acompañado de un grupo de compatriotas con quienes se propone fundar una colonia. Se instalada en cercanías del río, aguas abajo de la desembocadura del arroyo Yaguarazapá, y permanece por unos siete años.

Yaguarazapá es un nombre indígena, probablemente en lengua aché, por la comunidad que se encontraba asentada en la zona. Este mismo nombre lleva un arroyo del lugar. No pudimos precisar el significado del término, pues ya no quedan representantes de esta etnia viviendo en el lugar.

Bertoni llega desde la margen izquierda del río Paraná, y se instala no muy lejos del río, donde comienza a desarrollar un herbario. Se cree que el famoso eucaliptus fue sembrado para observar su adaptación al clima y su integración a la selva nativa.

En inmediaciones al sitio donde se instaló el naturalista se encuentra actualmente el puerto granelero “Don Joaquín”. Antes este lugar era conocido como Puerto Centenario, luego se le dio el nombre de puerto Don Joaquín, nos recuerda Marta Goralewski, oriunda de Capitán Meza, quien, junto a otra lugareña, Luisa Dallmann, se ocupa de rescatar testimonios de los orígenes de su comunidad.

Posteriormente, en 1894, por alguna razón que se desconoce Bertoni y su familia se trasladan a unos 200 kilómetros al noreste del arroyo Yaguarazapá, donde funda la colonia “Guillermo Tell”, nombre de uno de sus hijos, ya nacido en Paraguay. En este lugar, actualmente conocido como “Puerto Bertoni”, se afinca definitivamente.

De su paso por Yaguarazapá queda como testimonio este ejemplar de árbol exótico en medio de un bosque nativo. El tronco es liso, de color grisáceo, y se observa sobre la corteza algunas “cicratices” del paso del tiempo. Para rodear el vástago se necesitan al menos tres personas con los brazos extendidos.

Yo vivo hace 30 años acá, siempre escuché hablar del árbol que plantó el sabio Bertoni, pero nunca nadie le dio importancia, refiere Alvino Dos Santos, un vecino del lugar quien hizo de guía para llegar hasta el árbol. Una corta caminata a través del monte nos posibilitó llegar hasta el solitario ejemplar de eucaliptus que se yergue imponente en medio de la vegetación.

Existen, sin embargo, dudas sobre su antigüedad. A simple vista, por el diámetro de su tronco, no parece ser un ejemplar de más de 100 años, afirma Lucio Cañete, ingeniero agrónomo, quien sostiene que un árbol centenario de este tipo debería tener un tronco de mayor envergadura.

No obstante, y atendiendo a que este eucaliptus posiblemente se desarrolló en medio de otros árboles con los que debió competir por la luz del sol, no se descarta que se haya desarrollado hacia arriba. A esto debe obedecer su gran altura.

De todos modos, y en favor de la tesitura de que el árbol es una herencia del sabio de paso por el sitio, queda el hecho de que no existen otros ejemplares tan desarrollados en la zona, y menos aún en ese bosque nativo.

En este sentido, y de acuerdo a lo manifestado por Goralewski, se sabe muy poco del paso del sabio Bertoni por Yaguarazapá. Lastimosamente las autoridades comunales nunca se interesaron demasiado por rescatar la historia del distrito, y creo que la razón es porque nunca tuvimos un intendente nacido aquí, siempre fueron personas venidas de otros lugares, y no tienen desarrollado ese sentido de pertenencia con la comunidad que tendría una persona que nació aquí, señaló.

A modo de ejemplo citó que se da por sabido que el nombre de Capitán Meza que se dio a la antigua “Colonia Mayntzhusen” fue adoptado cuando fue elevado a la categoría de distrito, en 1955.

En rigor el cambio de nombre de “Colonia Mayntzhusen” a “Colonia Capitán Meza” se produjo en 1926, por un decreto del Poder Ejecutivo número 23.314, de fecha 18 de marzo de ese mismo año, refiere. Cuando en el año 1955 la Colonia Capitán Meza es elevada a la categoría de distrito, ya tenía ese nombre, puntualizó. Capitán Meza fue elevada a distrito por decreto número 260, de fecha 23 de junio de 1955. Este año cumplió 66 años como distrito.

El nombre rinde honor al capitán Pedro Ignacio Meza, un héroe de la Guerra Grande, quien en 1864 tuvo destacada actuación al frente de la flota paraguaya en la campaña del Matto Grosso (Brasil). Meza también comandó la escuadra paraguaya en la batalla de Riachuelo, donde fue gravemente herido el 11 de junio de 1865, durante el abordaje del buque brasileño Paranahíba, y falleció el 15 de junio, en el hospital de Humaitá.

Gran parte de la historia de la ciudad, y fundamentalmente de la historia ligada a la presencia de su fundador, Federico Mayntzhusen, y su labor con los indígenas, paradójicamente no se tiene en la ciudad donde desarrolló la parte más importante de su investigación y donde actualmente está enterrado, sino que se encuentra en un museo en la provincia argentina de Misiones, señaló Goralewski.

La “Colonia Mayntzhusen” había sido fundada sobre la margen izquierda del arroyo Yaguarazapá, en el año 1907, por el antropólogo alemán Federico Christian Mayntzhusen, quien desarrolló una importante labor de investigación en una comunidad aché guayaki, con la que convivió hasta su muerte, en el año 1949. El científico terminó casándose con una nativa aché, Emma Buyagi, con quien tuvo una hija, Sylvia, fallecida en el 2018, sin haber dejado descendencia.

El antropólogo alemán creó una colonización que se fue poblando con inmigrantes alemanes, dando origen a una próspera colonia. De ese enclave original queda lo que actualmente es conocido como Capitán Meza Puerto. El lugar es famoso por su puente colgante por los inmigrantes en los primeros años del 1900, para unir a los pobladores asentados a ambas márgenes del arroyo Yaguarazapa.

Mayntzhusen publicó sus investigaciones, dictó conferencias ante la comunidad científica de la época sobre sus descubrimientos etnográficos, y gran parte de ese trabajo se guarda en el museo regional “Anibal Cambas”, en la ciudad de Posadas.

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