Furiosos e indignados, mormones entierran a víctimas de ataque en México

RANCHO LA MORA. La comunidad mormona de México, en duelo por la masacre de nueve de sus miembros, cinco de los cuales fueron sepultados este viernes durante el segundo día de funerales, apunta su furia contra una investigación gubernamental que se estanca.

Familiares y amigos despiden a las víctimas.
Familiares y amigos despiden a las víctimas.Luis Torres

Mormones méxico-estadounidenses criticaron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador por el escaso progreso para dar con los responsables del atroz asesinato de tres mujeres y seis niños a manos de narcotraficantes en el norte de México.

“No creo que el presidente pueda resolver el problema (de la violencia y la inseguridad) porque las instituciones están podridas hasta la médula y creo que tenemos que empezar a coordinarnos desde la sociedad civil (...) para empezar a ordenar lo que no nos ha funcionado”, dijo a una radio local Julián LeBarón, activista y uno de los líderes de la comunidad, tras el funeral.

Los restos de Rhonita y sus hijos Howard Jacob, de 12 años; Krystal, de 10 y las gemelas Titus y Tiana, de ocho meses; fueron trasladados este viernes desde Rancho La Mora, en el estado de Sonora y donde ocurrió el ataque, a Galeana, en el vecino estado de Chihuahua (norte).

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El sepelio se realizó en el panteón de la comunidad mormona de Galeana al final de la tarde en un ambiente de gran tristeza, desconcierto y mucha impotencia.

“Acabamos de enterrar a mi prima Rhonita y sus hijos... ahora queremos justicia, que encuentren a los responsables. Queremos también que lo que nos ha acontecido ilustre lo que nos ha pasado por una década en todo el país”, añadió LeBarón al referirse a la ola de violencia ligada al crimen que sacude México.

Un día antes, familiares y amigos de la comunidad mormona, provenientes de diversas partes de Estados Unidos, dieron el último adiós a Dawna Langford, otra de las tres mujeres fallecidas en el ataque, y a sus dos hijos.

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Adrián LeBarón, otro de los líderes y padre de Rhonita Miller, contó que cuestionó el jueves, en el primero de los funerales, a la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, por las más de siete horas que tardaron en llegar las fuerzas armadas al lugar del ataque.

“La gobernadora llegó (al funeral) en un helicóptero, pero ese helicóptero no estuvo el día de la masacre. Dijo que ’no tuvieron gasolina’. ¡Absurdo!”, señaló LeBarón a la cadena Televisa.

Según las autoridades mexicanas, las víctimas habrían sido confundidas con un grupo rival del cártel La Línea, pero los familiares -que han luchado contra los grupos criminales que se han apoderado de la zona- insisten en que se trató de un ataque deliberado.

Investigación especial

Un vehículo con los restos de Rhonita Miller y sus hijos.

Las mujeres conducían con sus hijos -en vehículos distintos- por una vía rural entre Sonora y Chihuahua, que limitan con Estados Unidos, cuando fueron masacrados por narcotraficantes.

Adrián LeBarón explicó a la prensa que, según los testimonios de los niños que sobrevivieron a la emboscada, los atacantes acribillaron “sin piedad” a una de las mujeres cuando descendió de uno de los autos pidiendo clemencia.

El presidente López Obrador dijo este viernes que su gobierno no tiene ningún obstáculo que impida una investigación a fondo en el caso.

“No hay ningún límite, ningún obstáculo, nada que impida que se haga una investigación a fondo porque no hay intereses creados de por medio”, dijo el mandatario mexicano durante su habitual conferencia matutina.

López Obrador ha reiterado varias veces esta semana que su gobierno no hará frente a la inseguridad con violencia y que mantendrá su plan de llegar hasta la raíz del problema -la pobreza y desigualdad, según él- sin el uso de la fuerza.

“Consideramos que no debe enfrentarse la violencia con la violencia, esto es lo que ha causado discrepancia”, apuntó López Obrador.

Último adiós

Familiares y amigos despiden a las víctimas.

Los caminos de terracería que conducen del Rancho La Mora a Galeana, y que eran recorridos por la caravana de autos para acudir a los funerales, eran fuertemente resguardado por las fuerzas armadas mexicanas.

Se espera que el sábado sean sepultados también en la comunidad LeBarón de Galeana, la colonia mormona más grande en México, los restos de Christina Langford, otra de las víctimas del ataque, de 29 años y quien en un acto heroico logró proteger a su bebé de siete meses, que sobrevivió a la emboscada.

Estas familias pertenecen a una comunidad mormona que habita desde hace más de un siglo en Chihuahua, adonde se trasladaron tras ser perseguidos en Estados Unidos por sus tradiciones, en especial la poligamia.

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