En el poder desde finales de 2012, Abe, de 65 años, declaró el viernes que iba a retirarse, debilitado por una enfermedad intestinal crónica, una colitis ulcerosa.
Abe explicó el viernes que seguirá al mando hasta que se elija a un sucesor. Y la forma en que su reemplazante será escogido aún no está clara. Según la prensa japonesa, se estudian varias posibilidades.
La formación política de Abe, el Partido Liberal-Demócrata (PLD), podría celebrar elecciones internas y elegir a un nuevo líder, un proceso que implicaría a todos los miembros del partido en el ámbito nacional.
Pero la urgencia de la situación y la crisis del nuevo coronavirus, que impide las grandes reuniones, podrían hacer que el PLD recurra a una elección rápida y más restringida, en la que solamente los diputados y los responsables regionales participarían.
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La forma que tendrá esta elección será comunicada esta semana y, en función, de la opción que se tome habrá candidatos que se verán más favorecidos que otros.
Algunos ya han manifestado su interés, como el jefe de la estrategia política del PLD, Fumio Kishida, de 63 años, un exministro de Relaciones Exteriores con un perfil discreto, que ha sido considerado como el favorito de Abe para sucederle.
Otro político interesado sería el extitular de Defensa, Shigeru Ishiba, también de 63 años. Este hombre es muy popular en las bases del partido y se vería perjudicado en caso de que solo voten los miembros de la formación.
El sucesor de Abe podría ser una especie de jefe de gobierno “temporal” que garantice una transición, porque el PLD tiene previsto organizar elecciones internas en septiembre de 2021, antes de los comicios legislativos, previstos un mes después.
