París no conocía un toque de queda desde 1961, año en que, durante la guerra de Argelia, el gobierno lo decretó para los trabajadores musulmanes argelinos. El Barrio Latino, uno de los lugares más bulliciosos de París, frecuentado por los estudiantes y los turistas, se vació rápidamente y a las 21:00 parecía que fueran las cinco de la madrugada.
“Son las 21:00 y no hay nadie”, se congratula el comisario Patrick Caron, que vela por el respeto de las nuevas reglas. Para frenar la propagación del virus, los habitantes de una decena de grandes ciudades francesas, entre ellas París y sus suburbios, -20 millones de personas en total- están sometidas desde el sábado a un toque de queda de 21:00 a 06:00 durante al menos cuatro semanas. Las autoridades desplegaron un refuerzo de 1.350 policías y gendarmes para hacer aplicar el nuevo dispositivo en París y su periferia inmediata.