En los medios es común encontrar frases como "Gas lagrimógeno, golpes y hasta el presidente del Galo aventando botellas de agua a los xeneizes", "Los manifestantes arrojaron bombas lagrimógenas a las fuerzas de seguridad" o "Es la típica película lagrimógena".
El diccionario académico explica que "lacrimógeno" (‘dicho especialmente de ciertos gases: que irritan los ojos produciendo lagrimeo’ y, en sentido despectivo, ‘que mueve a llanto’) proviene del latín "lacrĭma".
Esta "c" latina original evolucionó en español a una "g". Así surgieron palabras, en este caso, como "lágrima", "lagrimear o "lagrimoso". Sin embargo, también era habitual que se mantuviera en paralelo la "c" etimológica y formara derivados cultos, como ocurre con "lacrimógeno" (de lacrĭma, ‘lágrima’), "lacustre" (de lacum, ‘lago’), "dominical" (de dominĭcus, ‘domingo’) o "clerical" (de clerĭcus, ‘clérigo’).
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir "Gas lacrimógeno, golpes y hasta el presidente del Galo aventando botellas de agua a los xeneizes", "Los manifestantes arrojaron bombas lacrimógenas a las fuerzas de seguridad" y "Es la típica película lacrimógena".
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