Dos científicas españolas optan a los premios de mujeres innovadoras de la UE

Bruselas, 24 nov (EFE).- Las científicas españolas Elena García y Rocío Arroyo optan este jueves a llevarse alguno de los tres galardones que reparte el Premio de la Unión Europea (UE) a Mujeres Innovadoras, y que reconoce a proyectos novedosos que mejoren la salud o la calidad de vida de las personas.

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En total, 21 finalistas optan a estos premios dotados con 100.000 euros cada uno, y que están organizados por el Consejo Europeo de Innovación, un ente creado por la UE con el objetivo de apoyar la creación de productos tecnológicos de impacto social.

En el caso de Elena García, su mérito es haber creado el primer exoesqueleto robótico del mundo para niños, un dispositivo que, hasta ahora, ya ha permitido andar a miles de chicos con problemas de movilidad provocados por enfermedades neurológicas genéticas o parálisis cerebrales.

En declaraciones a EFE, esta ingeniera vallisoletana explica que, de momento, el producto solo puede utilizarse en centros clínicos y bajo supervisión médica, aunque asegura que su objetivo pasa por "lograr un uso doméstico" y, además, también "ampliarlo a todas las patologías que afecten a la marcha, independientemente -dice- de la edad que tenga el paciente".

"Esa es nuestra visión, y es en lo que estamos trabajando. Todo para conseguir que podamos ver esta tecnología de forma normalizada por la calle", asevera.

García sostiene que los exoesqueletos pueden ser muy útiles para todas las personas que hayan sufrido lesiones neurológicas causadas, por ejemplo, tras un accidente de coche o una caída, y señala que también se podrán usar para contrarrestar la debilidad muscular causada por la edad, con el objetivo, dice, de "fomentar un envejecimiento activo y la función social de los mayores".

Por esta razón, considera que su nominación al Premio de Mujeres Innovadoras es un "espaldarazo enorme al potencial de esta tecnología" y cree que este reconocimiento puede "ayudar a crecer" a su empresa en Europa, gracias a la "visibilidad" que le ofrece.

Elena García dirige un equipo de científicos en la compañía emergente Marsi Bionics que ella misma fundó, y desde donde impulsó, en un principio, el diseño del prototipo de exoesqueleto que actualmente comercializa.

Según la ingeniera, el objetivo de su firma es "dar pasos hacia la democratización de esta tecnología" y asegura que, ahora mismo, en España venden sus productos tanto a hospitales públicos como privados, aunque su intención es dar el salto al resto de Europa el año que viene.

Con todo, García destaca que antes de llegar a este punto, su empresa ha tenido que superar "muchas dificultades", sobre todo a la hora de conseguir inversiones y de hacer frente a una burocracia que, según ella, "ralentiza mucho los proyectos".

"Para estas iniciativas, se necesitan equipos grandes, con trabajadores altamente cualificados. Además, toda la tecnología tiene un coste. Estamos hablando de empresas cuyo recorrido hasta el mercado requiere de una inversión importante, que puede ser hasta 10 veces mayor a la de cualquier otro sector", señala.

García lamenta que no hayan podido encontrar ningún inversor profesional para financiar su actividad y, en cambio, destaca que la compañía "ha salido adelante gracias al apoyo público" y, en particular de la Comisión Europea, ya que, según sus cálculos, el ejecutivo comunitario ha aportado un 80% de todas las inversiones.

Por otra parte, la científica madrileña Rocío Arroyo es la otra finalista española en los Premios a Mujeres Innovadoras de la UE, en este caso, por haber liderado un equipo de biólogos que han creado un test rápido para detectar el cáncer de colon.

A partir de una extracción de sangre, se activan unos biomarcadores con los que se puede saber, hasta 15 años antes de presentar los síntomas de este tipo de cáncer, si la persona que se está haciendo la prueba va a desarrollar o no la enfermedad.

Se trata de unos test rápidos que permiten realizar un diagnóstico precoz y mejorar, de este modo, la supervivencia de los pacientes.

Actualmente, Rocío Arroyo, con quien Efe ha intentado ponerse en contacto sin éxito, comercializa estas pruebas a través de su empresa Amadix, desde donde también sigue investigando para extender estas pruebas de detección precoz a otros tipos de cáncer, como el de pulmón, páncreas y próstata.

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