Jaime Ostos, gran referente del toreo valeroso de los años 60

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Sevilla (España), 8 ene (EFE).- El matador español Jaime Ostos, fallecido hoy a los 90 años de un infarto en Colombia, está considerado una de las grandes figuras taurinas de los años 60 del siglo XX, conocido como el "León de Écija", su localidad natal, por su valor.

El estado de salud del célebre torero, que pasaba las fiestas de Navidad en Bogotá en compañía de su esposa, María Ángeles Grajal, era especialmente delicado en los últimos tiempos.

Había superado una infección por coronavirus. Previamente, en 2019, sufrió un edema pulmonar y en 2020 fue ingresado en un hospital madrileño por una grave lesión de espalda.

Jaime Ostos Carmona nació en una familia acomodada de agricultores y abandonó los estudios por la afición a los toros y la vocación de matador.

Debutó con público en Écija (Sevilla, sur español) el 1 de junio de 1952 y cuatro años después, el 13 de octubre de 1956, tomó la alternativa en Zaragoza (noreste) de manos de Miguel Baez Litri, en presencia de Antonio Ordoñez.

La confirmó dos años después en Las Ventas de Madrid, el 17 de mayo de 1958, con Antonio Bienvenida de padrino y Gregorio Sánchez de testigo.

Considerado desde ese momento como una destacada figura del toreo por su valor y buena técnica, encabezó en 1959 el escalafón de matadores; en 1962 fue el diestro con más corridas, 79. Además, salió a hombros por la puerta grande de Las Ventas en Madrid.

Esa década de los 60 fue de triunfos para Ostos, hasta el punto que el 1 de octubre de 1967, en pleno ruedo de la Real Maestranza de Sevilla, le fue impuesta la Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia.

CASTIGADO POR LAS CORNADAS

Pero sufrió también importantes cogidas, como la de Tarazona (Zaragoza) el 17 de julio de 1963, de tal gravedad que le administraron la extremaunción.

Aunque anunció la retirada en 1974, participó posteriormente en festivales benéficos. Su última aparición fue en Écija, el 23 de marzo de 2003, donde se le ofreció un homenaje y se inauguró un monumento en su honor.

En 1978 fundó la Asociación de Matadores de Toros, Novilleros y Rejoneadores, de la que fue presidente. Se dedicó también a la pintura, otra de sus aficiones.

Participó en tertulias radiofónicas y obtuvo importantes premios, como el Trofeo Manolete o la Medalla de la Asociación Española de Amigos de Goya, que le fue entregada en 1994.

Sin embargo, su fama como torero quedó eclipsada en buena parte por su vida sentimental. Se casó en dos ocasiones, la primera en 1960 con Consuelo Alcalá, de la que se separó nueve años después y obtuvo la nulidad eclesiástica. Con ella tuvo dos hijos.

Más tarde, mantuvo una relación con la actriz argentina Lita Trujillo y de nuevo contrajo matrimonio en 1987, por lo civil, con la doctora María Ángeles Grajal, con la que tiene un hijo y de la que se separó en 1990.

Pero en 2014 volvió a casarse con ella, esta vez por la iglesia Además, Jaime Ostos era padre de Gisela, nacida de una relación anterior con Aurora Díaz, quien reclamó judicialmente la paternidad del diestro.

Un juzgado resolvió en 2003 que Gisela podía llevar el apellido Ostos y ostentar los derechos legítimos de herencia.