Las activistas hasta ahora desaparecidas son Tamana Paryani, Parwana Ibrahimkhail, Mursal Ayar y Zahra Mohammadi, estas dos últimas arrestadas el pasado 3 de febrero, días después de asistir a una protesta en favor de los derechos educativos y laborales de las mujeres.
"Las activistas sociales han sido liberadas, tras haber sido detenidas por el Gobierno de los talibanes, y han regresado a sus hogares", dijo a Efe la periodista y también defensora de los derechos humanos Fauzia Wahdat.
Ibrahimkhail afirmó, en declaraciones al medio afgano Tolo y tras haber desaparecido hace unos veinte días, que fue detenida por los talibanes y afirmó encontrarse en buen estado de salud.
El Gobierno talibán negó sin embargo el pasado día 7 su implicación en las detenciones de las cuatro activistas, en medio de la creciente preocupación por dar con su paradero.
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La UNAMA saludó la liberación de las mujeres, tras haber transmitido al ministro de Exteriores interino de los talibanes la indignación mundial por su desaparición.
"La ONU da la bienvenida a los alentadores informes de que las cuatro activistas afganas 'desaparecidas', algunas en paradero desconocido desde hace semanas, están pudiendo volver a casa. Su bienestar y seguridad son de la máxima importancia", dijo la UNAMA en Twitter.
La desaparición de las activistas puso de relieve el peligro al que se enfrentan todas aquellas que luchan por defender sus derechos en el país, y su puesta en libertad coincide con la liberación de dos periodistas internacionales y varios ciudadanos afganos que colaboraban con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y que habían sido detenidos en Kabul.
Las mujeres viven un retroceso de sus derechos desde la llegada al poder de los talibanes a mediados de agosto, con la imposibilidad de muchas de ellas de regresar a sus puestos de trabajo, o el cierre para las estudiantes de las escuelas de secundaria.
