Los delitos los cometieron entre 2013 y 2017 contra 18 víctimas en Lisboa, Loures y Oporto, que eran de ideología comunista, negros, musulmanes u homosexuales, según han recogido medios locales.
Entre los imputados, dos fueron condenados en 1997 por el asesinato con motivaciones racistas de Alcindo Monteiro dos años antes, y un guardia de prisión está investigado por una brutal paliza a un militante comunista en 2015.
Fueron formalmente acusados en 2020 y un año después un juez de instrucción resolvió que fueran llevados a juicio, aunque la policía arrastra esta investigación desde 2016.
