La renovación de los tres edificios que componen estos cuarteles (dos para los guardias solteros y un tercero para los casados y sus familias) costará alrededor de 45 millones de francos suizos (43 millones de euros), que la fundación, creada sólo para acometer este proyecto, espera reunir a través de donantes públicos y privados.
El Gobierno federal suizo se ha comprometido a aportar 5 millones de francos suizos (4,8 millones de euros), y la fundación espera también convencer a los 26 cantones que forman el país para que colaboren, aunque varios de ellos han mostrado su oposición a financiar estos trabajos, indicó el portal de noticias Swissinfo.
El acuerdo incluye además que el Vaticano sufrague los costes de alojamiento temporal de los guardias suizos durante las obras, estimados en otros 5 millones de francos.
Los cuarteles, construidos en 1825 y que también incluyen un comedor y oficinas administrativas, apenas han sido renovados en los últimos dos siglos, y presentan problemas de aislamiento térmico y frecuentes averías que obligan a altos costes de mantenimiento, de acuerdo con la fundación.
La Guardia Suiza, el ejército profesional más pequeño del mundo, cuenta con 110 efectivos, aunque este número se ampliará próximamente a 135, y su creación oficial fue en 1506, bajo el papado de Julio II (1503-1513) y mediante un pacto con la Confederación Suiza.
Sus miembros, todos hombres, deben poseer la ciudadanía helvética, han de ser católicos, deben tener entre 19 y 30 años y una altura de al menos 174 centímetros.
Durante siglos, mercenarios suizos combatieron en ejércitos de toda Europa y eran conocidos por su buen manejo de las armas, aunque actualmente la Constitución del país centroeuropeo prohíbe que sus ciudadanos sirvan en ejércitos que no sean el nacional, con la notable excepción de la guardia vaticana.
