"Ya quedó claro que las milicias hutíes están muy lejos de ser un socio en el proceso de paz", dijo a través de Twitter un miembro de este consejo ejecutivo que ejerce como Gobierno, Abdalá Al Alimi.
Al Alimi recriminó a los insurgentes que trataron las negociaciones para extender la tregua como "una batalla política y de imposición de voluntades" sin tener en cuenta "el sufrimiento del pueblo yemení".
Asimismo, lamentó que la extensión fuera rechazada a pesar de "las concesiones amplias" del Gobierno, así como de una nueva protesta que presentó el sábado el enviado especial de la ONU para el Yemen, Hans Grundberg, para lograr un acercamiento entre las partes.
El alto el fuego expiró este domingo a las 18.00 hora local (15.00 GMT) después de seis meses de cese de hostilidades que han proporcionado el periodo más largo de calma relativa en el Yemen desde que se inició la guerra en 2014.
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Residentes en Taiz, la tercera ciudad del Yemen y sitiada por los hutíes desde 2015, dijeron a Efe que se produjeron choques entre las tropas del Gobierno y los hutíes en las afueras de la localidad tras el fin del armisticio, si bien estos enfrentamientos esporádicos se han ido sucediendo a lo largo de la tregua.
Precisamente, una de las condiciones más polémicas para extender el cese de hostilidades era la reapertura de las carreteras a Taiz, pero los hutíes se han mostrado reacios a abrir las carreteras principales hacia la ciudad y, en cambio, ofrecieron abrir tres carreteras secundarias, lo que fue rechazado por el Gobierno.
El conflicto en el país se inició en 2014 cuando los hutíes derrocaron al Gobierno y se endureció a partir de 2015 con la intervención de una coalición militar capitaneada por Arabia Saudí que combate a los insurgentes.
