“Inauguramos el Centro de Confinamiento del Terrorismo” (CECOT) , es “una gigantesca obra realizada en tan solo siete meses, y que además es una pieza fundamental para ganar por completo la guerra contra pandillas” lanzada hace 10 meses, dijo el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
El gobernante señaló que los gobiernos anteriores “tenían a los pandilleros (...) presos (...) con prostitutas, con equipos de PlayStation, con pantallas, con teléfonos celulares, con computadoras... premiando al delincuente”.
“Las maras salvatrucha”, uno de los grupos considerado más violento de América Latina, se han dedicado principalmente a extorsionar masivamente a comerciantes, empresarios y transportistas, pero también al sicariato y al tráfico de drogas al menudeo.
También hay “celdas de castigo” oscuras, sin ventanas, para sancionar a reos de mala conducta, quienes “no van a ver la luz del sol”, según el viceministro de Justicia y Seguridad Pública, Osiris Luna.

El penal cuenta con comedores, salas de descanso, gimnasio y mesas de ping pong, pero solo para uso de los guardias, así como talleres de trabajo para los reclusos. También hay salas para audiencias judiciales virtuales. “No existe posibilidad de poder salir a hacer alguna diligencia” en un tribunal, indicó Luna.
