"Nuestro éxito migratorio se basa en la residencia permanente y la ciudadanía, en dar a la gente la oportunidad de establecerse en su comunidad, educar a sus hijos y convertirse en australianos", explicó la ministra del Interior, Clare O'Neil, en un comunicado.
Con la medida, los titulares del llamado visado temporal por escasez de mano de obra cualificada (TSS, en sus siglas en inglés) podrán contar con la opción de aspirar y acceder a la residencia permanente en el país oceánico, que también anunció un incremento en los salarios mínimos para los extranjeros que obtengan este tipo de visa.
Así, a partir del próximo 1 de julio, algunas categorías de trabajadores extranjeros pasarán a tener un sueldo mínimo de 70.000 dólares (46.277 dólares estadounidenses o 41.853 euros) -lo que supone un aumento de más de 16.000 dólares australianos (10.577 dólares estadounidenses o 9.568 euros) frente a los valores mínimos actuales.
Las medidas anunciadas este jueves por O'Neil son parte de la respuesta del Gobierno del primer ministro australiano, el laborista Anthony Albanese, a una revisión del sistema migratorio, anunciada en septiembre pasado por el Ejecutivo.
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O'Neil propuso, sin dar detalles, otros futuros cambios en las políticas migratorias, como la reunificación de las familias inmigrantes, el reconocimiento de las cualificaciones de los inmigrantes y vías para facilitar que los estudiantes extranjeros puedan quedarse en el país.
La ministra también criticó la complejidad del sistema burocrático para tramitar los visados y de los miles de acuerdos laborales que tiene Australia con otros países.
"El sistema migratorio australiano está dominado por un programa temporal muy amplio y mal diseñado, que no proporciona las cualificaciones que necesitamos para afrontar los urgentes retos nacionales", precisó O'Neil en un discurso hoy ante el Club de la Prensa en Camberra.
"Además, ese programa ha creado los ingredientes esenciales para la explotación de los trabajadores inmigrantes", agregó.
Australia, donde más de la mitad de sus 25 millones de habitantes pertenece a la primera o segunda generación de inmigrantes, elevó la cuota anual de visados para la residencia permanente a 195.000, en medio de una escasez de trabajadores en ciertos sectores críticos y en las zonas rurales.
