Los gauchos americanos llegan a Europa a caballo entre lo mítico y lo real

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Bruno Fortea MirasBruselas, 6 may (EFE).- A caballo entre lo mítico y lo real, la figura del vaquero ha campado a sus anchas por las inabarcables llanuras de América, un continente donde conviven "cowboys" estadounidenses y charros mexicanos con gauchos de Argentina o Uruguay, y cuyas vidas, de estos últimos, trata de ilustrar una exposición fotográfica que llega por primera vez a Europa.

Bruselas acoge desde este fin de semana y hasta el próximo 5 de junio la muestra "Gauchos", del fotógrafo uruguayo Luis Fabini, que retrata en blanco y negro, con sobriedad y pragmatismo, los rostros y los atuendos de los gauchos de Uruguay, así como los paisajes por los que transitan con sus caballos y las estancias donde trabajan.

Fabini describe a los gauchos como "hombres sueltos de la campaña de Uruguay", herederos mestizos de los pueblos nativos y de los criollos que "bajaban de los navíos españoles y se encontraban con un mar de pasto repleto de ganado", según explica en una entrevista con EFE.

Gente que se establecía en el campo, lejos de las grandes urbes, para vivir de forma independiente e incluso nómada, "sin nadie que les manejara sus tiempos ni les mandara qué hacer".

"Después, ese gaucho se va adaptando un poco a la vida que va cambiando (...) y empieza a trabajar en las estancias, a ser un peón de estancia. Pero todavía quedan gauchos andantes en el Uruguay, hombres sueltos, hombres rebeldes que trabajan en una estancia, recorren el campo y se acercan a otra estancia a trabajar", asegura Fabini.

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Todo ello, a fin de "ganar algo de plata para comprarse la hierba, el mate y la carne para comer", lo justo, dice, para tirar adelante.

"Su vida no pasa por lo que pasa nuestra vida occidental, no pasa por la plata sino por el honor (...). Los académicos dicen que los gauchos ya no existen, pero yo discuto eso, porque en mi experiencia personal he conocido gauchos, he visto gauchos", asevera.

Eso sí, "se han ido transformando", matiza Fabini, y ahora ya desempeñan otras labores que van más allá de la tradicional explotación del vacuno, ya sea vallando campos o trabajando como jornaleros, porque hoy en día, asegura el fotógrafo, "ser un gaucho ya es más bien un estado de espíritu".

Este espíritu indómito es el que ha querido plasmar en un ejercicio de "antropología visual", dice, que refleja no solo las conversaciones que él mantuvo con los gauchos sino, sobre todo, los silencios que estableció con ellos, en un momento de su vida en el que Fabini acababa de poner punto y final a tres años de retiro existencial con un maestro zen japonés al que se aferró tras la muerte de su padre y el fin de su matrimonio.

"Yo venía de ser monje, y de alguna manera la vida de estos tipos también es la de un monje, porque viven en una extrema soledad, y también están hechos a semejanza de la geografía en la que viven. No todos los gauchos, algunos, pero esos son los tipos que a mí me interesaban, los tipos que tenían el paisaje adentro", remarca.

Fabini se crió en una familia de diplomáticos, nació en Uruguay pero nunca vivió más de cinco años seguidos en un mismo lugar, ya que, debido al trabajo de su padre, tuvo que trasladarse a ciudades de América del Sur, Estados Unidos y Europa, entre las cuales Bruselas, donde pasó la mayor parte de su adolescencia, y donde ahora regresa para inaugurar una exposición que apela a sus raíces.

"Uruguay es un país donde no tenemos cataratas de Iguazú, el Aconcagua o glaciares. Uruguay es un país que se disfruta despacito, suavemente, tomando mate en una esquina, lo dejas crecer adentro tuyo, y eso es lo que me interesaba, esa forma de ir para adentro", que Fabini dice que ha querido explorar de la mano de los gauchos.

Se trata de una propuesta "muy representativa de la cultura uruguaya", subraya a EFE el director del Museo de Arte Precolombino e Indígena de Montevideo, Facundo de Almeida, que afirma, por su parte, que desde el inicio impulsaron la muestra fotográfica de Fabini como "un proyecto itinerante" que sirviera para "mostrar Uruguay al mundo".

De momento, la exposición ya ha pasado por Corea del Sur y China, donde fue expuesta en el Museo Nacional de Arte, y ahora arranca en Bruselas una gira europea que luego se traslada a Ginebra.