El secretario del Gabinete del Interior keniano, Kithure Kindiki, dijo a los medios que esta medida busca fortalecer la cooperación transfronteriza y los lazos bilaterales entre Kenia y Somalia.
"En las deliberaciones se señaló la necesidad de mejorar la cooperación y la asociación entre nuestros dos países vecinos con el fin de abordar los desafíos para fomentar la integración regional", dijo Kindiki en declaraciones recogidas por medios locales.
Igualmente, señaló la necesidad de que ambos países redoblen sus esfuerzos para luchar contra el extremismo violento.
Kenia y Somalia también acordaron fortalecer la comunicación y el intercambio de información transfronteriza, mejorar la infraestructura y la gestión de las fronteras, y abordar los desafíos en estas zonas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
El ministro de Seguridad Interna de Somalia, Mohamed Ahmed Sheikh Ali, señaló que los desafíos transfronterizos son demasiado complejos para que un solo país los enfrente.
Aludió a la sequía recurrente, el tráfico de personas, el comercio ilegal y los delitos transnacionales como algunos de los principales problemas que enfrentan las comunidades que residen esas áreas.
La apertura de estos puestos fronterizos se llevará a cabo durante un período de 90 días, comenzando por el de Mandera-Bula Hawa y continuando con los de Liboi-Harhar-Dhobley y Kiunga-Ras Kamboni.
La frontera entre Kenia y Somalia fue cerrada oficialmente por Nairobi en octubre de 2011 con el objetivo de detener los ataques y secuestro en territorio keniano del grupo yihadista somalí Al Shabab.
Ese mismo mes, el Ejército de Kenia invadió Somalia para luchar contra los yihadistas y poco después -en febrero de 2012- las tropas kenianas se incorporaron a las fuerzas de la Unión Africana en Somalia, que combaten a los fundamentalistas junto al Ejército somalí.
Desde entonces estos yihadistas, afiliados a la red terrorista Al Qaeda desde 2012, han perpetrado numerosos ataques en Kenia.
El ataque más grave de Al Shabab en suelo keniano ocurrió en abril de 2015, cuando 148 personas murieron en el asalto a la Universidad de Garissa.
Al Shabab perpetra a menudo atentados en la capital somalí, Mogadiscio, y otros puntos de Somalia para derrocar al Gobierno central -respaldado por la comunidad internacional- e instaurar por la fuerza un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).
