Navalni, que murió en una prisión ártica a la que fue trasladado el pasado diciembre, "fue asesinado lentamente por el presidente Putin y su régimen, que no temen más que la disidencia de su propio pueblo", mantuvieron Von der Leyen y Borrell.
Los dos dirigentes comunitarios aseguraron que no escatimarán esfuerzos para exigir responsabilidades por la muerte de Navalni a los dirigentes políticos y a las autoridades rusas.
Además, exigieron a las autoridades rusas que establezcan todos los hechos relacionados con la muerte del opositor ruso y que liberen inmediatamente a todos los demás presos políticos.
Navalni, que falleció a los 47 años, había regresado a Rusia a principios de 2021 después de ser envenenado meses antes con el agente químico Novichok en Siberia, un ataque que según Navalni fue orden directa del propio Putin.
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Von der Leyen y Borrell alabaron el "coraje" y la "determinación increíbles" que mostró a lo largo de su vida Navalni, cuya memoria honrarán como "luchador por la libertad".
"Regresó valientemente a Rusia después de un atroz intento de asesinato. Dio esperanza a los demócratas y a la sociedad civil de Rusia, razón por la cual tanta gente de todo el país se unió a sus acciones y escuchó sus mensajes", señalaron la presidenta de la Comisión Europea y el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores.
Por contra, señalaron, las autoridades rusas respondieron a "las legítimas actividades políticas y anticorrupción" de Navalni "enviándolo a una colonia penal de régimen estricto lejos de Moscú, inaccesible para su familia, amigos y observadores", al tiempo que "acosaron a sus abogados".
"Habíamos pedido repetidamente a Rusia que garantizara su seguridad y salud, y expresamos nuestra preocupación por los repetidos malos tratos, las medidas disciplinarias injustificadas e ilegales y el acoso equivalente a tortura física y psicológica por parte de las autoridades penitenciarias", recordaron.
Von der Leyen y Borrell reconocieron estar "conmocionados y afligidos" por la muerte de Navalni y dijeron que sus pensamientos están con su esposa, su familia y con todos aquellos en Rusia y fuera de ella que creen en un futuro democrático y pacífico para Rusia.
Navalni fue trasladado en diciembre desde una cárcel a menos de 200 kilómetros de Moscú a otra prisión en el Ártico, que se encuentra a casi 2.000 kilómetros o unas 45 horas en tren desde la capital rusa.
