En los medios se puede encontrar en ocasiones frases como las siguientes: “Está acusado de inyectar con sustancias dañinas a sus pacientes”, “La historia real del escritor chileno que fue inyectado con hormonas” o “Inyectan pollos con agua para que sean más tiernos”.
De las definiciones del “Diccionario del estudiante”, de la Real Academia Española, se desprende que el verbo “inyectar” tiene el sentido básico de ‘introducir a presión un gas, un líquido o una masa fluida en algo o alguien’. Esta misma obra puntualiza que el complemento directo es la materia o sustancia inyectada.
El añadido impropio de la preposición probablemente sea influencia del inglés, lengua en la que el verbo “to inject” sí puede ir con “with”. En español, en cambio, “con” sirve sobre todo para señalar la herramienta empleada (como una jeringuilla) o el modo de llevar a cabo la acción (como “inyectar con precisión”).
En muchos casos, basta con suprimir la preposición, como en el primero de los ejemplos anteriores: “Está acusado de inyectar sustancias dañinas a sus pacientes”. En otros, podría ser necesario reformular la frase, como en los dos siguientes: “La historia real del escritor chileno al que le inyectaron hormonas” e “Inyectan agua a pollos para que sean más tiernos”.
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