Equipos científicos compiten por mapear la Amazonía y ganar 10 millones de dólares

MANAUS (BRASIL). Seis equipos de investigadores compiten para monitorizar la biodiversidad en la Amazonía brasileña, donde este domingo comienzan las finales del premio XPrize Rainforest, cuyas recompensas suman 10 millones de dólares.

La gerente de la Unidad de Tecnología de Vegetales del Centro de Bionegócios de Amazonía, Simone da Silva, muestra las plantas de Curauá blanco, una especie de piña de Amazonia, en la Unidad de Tecnología de Vegetales del Centro de Bionegócios de Amazonía en Manaus, Amazonas (Brasil). Seis equipos de investigadores compiten para monitorizar la biodiversidad en la Amazonía brasileña, donde este domingo comienzan las finales del premio XPrize Rainforest, cuyas recompensas suman 10 millones de dólares.
La gerente de la Unidad de Tecnología de Vegetales del Centro de Bionegócios de Amazonía, Simone da Silva, muestra las plantas de Curauá blanco, una especie de piña de Amazonia, en la Unidad de Tecnología de Vegetales del Centro de Bionegócios de Amazonía en Manaus, Amazonas (Brasil). Seis equipos de investigadores compiten para monitorizar la biodiversidad en la Amazonía brasileña, donde este domingo comienzan las finales del premio XPrize Rainforest, cuyas recompensas suman 10 millones de dólares.André Coelho

XPrize es una organización sin ánimo de lucro que diseña competiciones globales para incentivar la investigación en campos que van desde la salud hasta la exploración espacial, y que en esta ocasión busca mejorar la comprensión de las selvas tropicales.

Los equipos participantes, provenientes de diferentes partes del mundo, se erigieron como los mejores entre los catorce proyectos que se disputaron las semifinales en el Parque natural de Windsor, Singapur, y han pasado el último año perfeccionando sus propuestas.

Ahora, los seis finalistas tendrán que demostrar la eficacia de sus tecnologías en la Reserva de desarrollo sostenible del Río Negro, localizada en el estado brasileño de Amazonas.

Desde biólogos hasta ingenieros robóticos, cada grupo se encuentra formado por profesionales de diferentes disciplinas que se coordinan para conseguir inspeccionar con tecnologías autónomas los bosques a través de imágenes, bioacústica, ADN y muestras físicas.

Equipos científicos compiten por mapear la Amazonía en medio de su deforestación

Peter Houlihan, vicepresidente de Biodiversidad y conservación de la Fundación XPrize, afirma que uno de los mayores retos en cuanto a las selvas tropicales es el gran “ritmo de pérdida de biodiversidad y su deforestación”.

Según asegura Houlihan, el objetivo de XPrize Rainforest no es sólo hacer inventario de la biodiversidad, “sino generar ideas sobre lo que esto significa para el bosque y lo que significa protegerlo”, para lo cual esperan que las tecnologías puedan informar “la gestión de políticas públicas en tiempo real”.

A partir de este domingo y hasta el 23 de julio, los seis finalistas llevarán a cabo sus pruebas finales, durante los cuales tendrán 24 horas para monitorizar 100 hectáreas de selva en la Reserva de Río Negro y producir un informe que resuma la información obtenida en un periodo de dos días.

La recolección de muestras debe realizarse de manera autónoma, por ello, los equipos se presentan con sofisticadas propuestas que combinan varias tecnologías.

Por ejemplo, el equipo Limelight Rainforest propone un dispositivo que utiliza luz para atraer insectos y recopila datos acústicos.

La inteligencia artificial es un recurso presente en la mayoría de proyectos, especialmente a la hora de procesar la información.

En el caso del equipo ETH BiodivX, esta herramienta ha sido entrenada mediante un proceso colaborativo con diferentes comunidades indígenas de la región, que compartieron sus conocimientos a través de un robot de chat llamado ‘Tainá’.

Biodiversidad e infancia

El galardón XPrize Rainforest está financiado por la Fundación Alana, una organización sin fines de lucro brasileña que aboga por los derechos de niños y adolescentes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad social.

João Paulo Amaral, gerente del área de naturaleza del Instituto Alana defiende que, más allá de un legado para las nuevas generaciones, “la naturaleza es fundamental para el desarrollo integral de los niños”, tanto para su salud física como mental.

Por otro lado, Amaral destaca también que tener conocimiento sobre la biodiversidad y su riqueza puede ofrecer una “visión de oportunidad” para que las nuevas generaciones que viven dentro de estos bosques “se queden en las comunidades” con nuevas fuentes de renta.

El primer puesto de la competición será recompensado con 5 millones de dólares, el segundo con dos millones y el tercero con medio millón de dólares y serán anunciados en noviembre de este año. Además, habrá premios menores de 250.000 dólares hasta llegar a los 10 millones de dólares.

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