"Puedo ver todos los días pequeñas partículas" de plástico en el tejido de los "ganglios del tubo digestivo", comenta en una entrevista con EFE la profesora de la Escuela de Medicina Miller de la citada institución académica estadounidense.
Aunque generalmente la inflamación de los ganglios linfáticos de la membrana que conecta el intestino con la pared que rodea la zona del estómago obedece a infecciones virales, se desconocen los efectos de la ingestión de plásticos de aguas embotelladas y otras bebidas y alimentos envasados o procesados.
La presencia de plásticos, o más bien microplásticos, en el tejido se ha convertido en algo "casi normal" que "todo el mundo tiene", señala Montgomery, pero "no sabemos el impacto que puede tener" en la salud de las personas.
Montgomery tiene previsto intervenir en el Complejo Hospitalario de A Coruña en una jornada sobre patología gastrointestinal junto con la investigadora portuguesa Fátima Carneiro, catedrática de la Universidad de Oporto, y el catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela Ángel Carracedo.
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La investigadora estadounidense comenta que "en el pasado había grandes operaciones para pequeños tumores" cancerígenos, pero la situación ha cambiado en los últimos años, incluida la laparoscopia que facilita a los cirujanos acceso al interior del cuerpo humano sin incisión.
"A veces hay errores con las técnicas modernas", manifiesta e incide en que la detección temprana de tumores mediante endoscopia favorece que los pacientes puedan disfrutar de "una vida normal sin mayores problemas" de salud.
"Es importante encontrar pequeños tumores pero no es fácil", observa, y asegura que en casos como el cáncer del esófago "el paciente tiene una enfermedad avanzada ya en el momento en que acude a la clínica"
Montgomery destaca, por otra parte, que "no hay un creciente número de casos de intolerancia al gluten o a la lactosa", que afecta a 1 o 2 % de la población y no ha cambiado en los últimos años, pero sí ha aumentado el conocimiento de esos casos en los países industrializados.
Asimismo, concluye que hay una estabilización de intoxicaciones de salmonelosis, listeriosis y e-coli en alimentos, aunque no en los países en desarrollo.
