“Entre los cardenales de América Latina no habrá un ‘giro anti-Francisco’, pero sobre las velocidades en las cuales se continúe caminando en la Iglesia sí puede haber distintas concepciones”, explica a EFE José Carlos Caamaño, porfesor de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Latinoamérica contará en la Capilla Sixtina con los votos de 12 países: uno de Norteamérica (México, con 2 electores), 3 de Centroamérica y Caribe (Cuba, Guatemala y Nicaragua, con uno cada uno) y 17 de Sudamérica (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay).
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Por naciones, Brasil es el país con mayor número de electores (7), seguido por Argentina con 4, mientras que por México votarán dos, y uno por Cuba, Guatemala, Nicaragua, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.
La agenda de Francisco
“La mayoría de los cardenales que van a votar en el cónclave por América Latina han sido nombrados por Francisco” y “han acompañado su agenda en el compromiso con los más desvalidos, en el ecológico y en su forma de comprender la Iglesia como una casa con puertas abiertas a todos”, explica el teólogo argentino.
Sólo tres de los cardenales latinoamericanos, que en conjunto representan el 17% del total de electores, ueron creados por el papa Benedicto XVI (los brasileños Joao Braz de Aviz y Odilo Pedro Scherer y el mexicano Francisco Robles Ortega), mientras que los 19 restantes lo fueron por el pontífice argentino.
Se trata del mexicano Carlos Aguiar Retes, los brasileños Paulo Cezar Costa, Sérgio da Rocha, Jaime Spengler, Leonardo Ulrich Steiner y Orani João Tempest y los argentinos Vicente Bokalic Iglić, Víctor Manuel Fernández, Mario Aurelio Polil y Ángel Sixto Rossi.
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Además del cubano Juan de la Caridad García Rodríguez, el paraguayo Adalberto Martínez Flores, el peruano Carlos Gustavo Castillo, guatemalteco Leonel Ramazzini Imeri, el colombiano Luis José Rueda Aparicio, el uruguayo Daniel Fernando Sturla, el nicaraguense Leopoldo Jose, Brenes, el chileno Fernando Natalio Chomali, el ecuatoriano Luis Gerardo Cabrera.
Velocidades distintas
“No creo que entre los cardenales de América Latina haya un ‘giro anti-Francisco”, aunque “algunos pueden querer seguir su rumbo con un poco más de velocidad, pero también hay quienes piensan que se tiene que seguir caminando, pero con más cuidado, con más diplomacia, evitando choques”, explica Caamaño.

En ese sentido, hay países como Argentina, donde “la agenda de Francisco está muy consolidada entre sus cardenales” con “una vocación de continuar a la velocidad que él imprimió a las cosas”, mientras que otras “comunidades eclesiales son más complejas”.
Una mayoría silenciosa
Estos días previos, durante las congregaciones, los 252 cardenales -133 electores- “se están poniendo de acuerdo para ver a quién votar ahora”, como en “cualquier asamblea de estas características”.
El teólogo insiste en que en América Latina “no se juega una posición a favor o en contra de Francisco”, sino que esa “polarización parece ser más notable entre los cardenales europeos, los estadounidenses y los africanos”.

Si el debate “se polarizara mucho, es posible que se acuerde una figura de consenso: alguien que de algún modo haya estado cerca de Francisco y a la vez escuche con empatía a los sectores más críticos”, asegura Caamaño, que dice que los cardenales “adversos” al papa argentino “son muy ruidosos, pero no parecen ser muchos”.
Predicación de Francisco
“Hay un grupo más pequeño, combativo y otro más silencioso, mayoritario”, que “se ha sentido conmovido con la predicación de Francisco” y que quiere que “la Iglesia preste atención a la compleja situación que vive el mundo”, con “inmensos sectores que están pasando momentos de mucha crueldad”.

“Entre todos los que han seguido esa mirada, que son un gran número, ahí es donde estaría el desafío de conseguir un candidato capaz de aunar esos enfoques”, dice, citando al español Cristobal López Romero, arzobispo de Rabat, o los italianos Pierbattista PIzzaballa, patriarca de Jerusalén, y Baldasarre Reina, vicario para Roma.
Sin olvidar al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, “que trabajó muchísimo con Francisco” y le nombró responsable de los obispos del mundo y de su comisión para Latinoamérica.