“Es inadmisible que el presidente de cualquier país del mundo opine sobre una decisión de la Corte Suprema de otro país”, dijo Lula en rueda de prensa, en alusión a la posibilidad de que el Gobierno de Estados Unidos pueda aprobar algún tipo de sanción contra los jueces brasileños.
El diputado Eduardo Bolsonaro se licenció de su escaño en marzo pasado y viajó a Estados Unidos, donde aún permanece, a fin de buscar “justicia” para su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), y otros referentes de la extrema derecha que responden ante los tribunales por golpismo.
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Sanciones
El legislador ha sugerido que sus gestiones ayudaron a que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciara una suspensión de visados a funcionarios extranjeros que “censuren” a ciudadanos estadounidenses o que residan en ese país legalmente.
Aunque no se identificó a quienes serían sancionados, en Brasil se teme que la medida alcance al magistrado Alexandre de Moraes, relator en el Supremo de juicio por golpismo contra el expresidente Bolsonaro y responsable de un proceso por desinformación, en el que ha llegado a bloquear temporalmente a la red X y otras plataformas de internet.
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Según Lula, “es lamentable que un diputado brasileño, hijo de un expresidente, esté en Estados Unidos y convoque a ese país para meterse en la política interna de Brasil”.
Claramente indignado, apuntó que “eso es grave, es una práctica terrorista y antipatriótica”, porque un diputado brasileño “no puede ir a intentar lamer las botas de Trump y de sus asesores para pedir una intervención en la política brasileña”.
Lula aclaró que “por ahora solo tenemos la palabra de algunas personas” en relación a esas posibles sanciones, pero garantizó que, si llegasen a concretarse, “Brasil defenderá a sus magistrados y a toda la Corte Suprema”.
