"Hemos reforzado este acuerdo poniendo una cláusula de soberanía para garantizar que no había duda sobre la soberanía de Gibraltar y su relación única con la familia del Reino Unido", señaló Lammy a preguntas de los diputados de la Cámara de los Comunes (baja).
Del mismo modo, dijo que "España reconoce la soberanía de Gibraltar y su relación con el Reino Unido en ese acuerdo y se verá ese detalle en el tratado" que debe formalizar lo pactado.
Y en respuesta al diputado que le formuló la cuestión, Lammy especificó que "el tema de disputa durante muchos, muchos años (...) se refiere realmente al istmo, donde en realidad está gran parte de ese territorio, que algunos describen como neutral y otros con diferentes términos, entre Gibraltar y España".
Según pudo saber EFE, la cláusula a la que aludió el ministro estipula que el acuerdo no va en perjuicio de las posiciones que defienden el Reino Unido y España y está diseñado de tal forma que es neutral en la cuestión de la soberanía, de manera que no permite que ninguna de las partes avance en sus reivindicaciones.
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Opinó que ha habido "un apoyo abrumador" para alcanzar un acuerdo en ambas partes, especialmente por parte del Gobierno del Peñón y su ministro principal, Fabián Picardo.
Para Lammy, la situación en el Peñón era "insostenible" para sus habitantes, por lo que se felicitó porque se haya establecido una "frontera fluida" que mejorará la vida y la economía de los gibraltareños gracias a un acuerdo que, dijo, no implica que Gibraltar "se una a Schengen".
En ese sentido, el acuerdo político reconoce que el hecho de abrir la frontera supone un acceso libre al espacio Schengen, pero es España la que debe garantizar que se cumplen las reglas de ese área de libre circulación y por eso podrá hacer controles fronterizos en el aeropuerto y el puerto, mientras que Gibraltar conservará la responsabilidad sobre quién puede entrar en su territorio.
El texto pendiente de finalización también contempla un paquete de medidas que aseguran que no habrá distorsiones en el mercado único y en la libre competencia, por lo que obligará a Gibraltar a realizar ajustes en su legislación.
Lammy también aseguró que habrá "cero cambios" para las instalaciones militares británicas en la colonia, que son "vitales" para el Reino Unido, y pidió esperar al trabajo técnico de los abogados y juristas para delinear el tratado y asegurar que el "lenguaje está alineado".
"El Parlamento tendrá la capacidad de examinar por completo el tratado y por supuesto, si lo desea, de debatirlo", expresó.
El jefe de la diplomacia británica tildó además el estatus de la colonia como "el último gran asunto sin resolver de nuestra decisión de dejar la Unión Europea", y juzgó que el acuerdo "elimina otro obstáculo para unos lazos más estrechos con nuestros amigos de la UE".
La portavoz de Exteriores de la oposición conservadora, Priti Patel, agradeció el reconocimiento a la labor de previos gobiernos en estas negociaciones y subrayó que los 'tories' juzgarán lo pactado cuando tengan todos los detalles y se aseguren de que no "compromete o infringe la soberanía y los arreglos constitucionales de Gibraltar".
Se espera que el proceso para completar el borrador del futuro tratado pueda prolongarse hasta el otoño, con un horizonte negociador que comience en las próximas semanas y continúe después del verano.
