La mayor economía de América Latina ha reducido de forma paulatina el crónico desequilibrio en sus cuentas públicas desde marzo pasado, cuando alcanzó el 7,90 % del PIB.
En números absolutos, el déficit fiscal nominal, que incluye el pago de los intereses de la deuda, fue de 894.400 millones de reales (unos 160.000 millones de dólares ó 140.000 millones de euros) en los últimos doce meses concluidos en junio (7,30 % del PIB).
El resultado primario, usado como referencia en el país y que no incluye los intereses de la deuda, registró solo en junio un déficit de 47.100 millones de reales (8.400 millones de dólares), un 15,1 % más con respecto al mismo mes de 2024 y un 39,6 % superior frente a mayo pasado.
El Gobierno central, las administraciones regionales y las empresas públicas gastaron más de lo que ingresaron en el sexto mes de 2025.
Por otro lado, la deuda pública bruta de Brasil aumentó 0,5 puntos porcentuales entre mayo y junio, hasta ubicarse en el 76,6 % del PIB, lo que en números absolutos equivale a 9,4 billones de reales (1,7 billones de dólares al cambio de hoy).
Ese aumento obedeció a un incremento del efecto de los intereses nominales, a una mayor emisión neta de deuda y a la variación negativa del PIB nominal.
La economía brasileña se expandió un 3,4 % en 2024, impulsada por la industria y el sector servicios; aunque para este año, el mercado financiero y el Gobierno proyectan un frenazo y calculan que el país crecerá entre un 2 y un 2,5 %.
