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Casa de élite moche hallada en Perú revela sus costumbres y alimentación hace 1.400 años

Este artículo tiene 1 año de antigüedad
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Lima, 23 ago (EFE).- El descubrimiento de los restos de una casa preshispánica de grandes dimensiones con numerosos objetos de cerámica minuciosamente decorados en su interior ha ofrecido más luz sobre las costumbres de vida de la élite moche, la civilización prehispánica que dominó la coste norte de Perú hace 1.400 años.

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El hallazgo se realizó en el complejo arqueológico Licapa II, que se encuentra en el valle de Chicama, perteneciente al departamento de La Libertad, a unos 54 kilómetros al norte de la ciudad peruana de Trujillo.

Licapa II pertenece al periodo Intermedio Tardío y Horizonte Medio, y fue ocupado, principalmente, entre los 500 y 800 años después de Cristo, de manera que su ocupación se inició hace unos 1400 años.

"Se trata de una ciudad andina con arquitectura monumental como dos grandes pirámides truncas o huacas, y un gran sector residencial de élite y de artesanos, el cual estamos excavando, cementerios, áreas de depósitos y viviendas comunes”, indica Henry Tantaleán, director del Programa Arqueológico Chicama.

En el sector residencial, el equipo de Tantaleán ha identificado la que sería la vivienda del curaca del lugar, es decir, el jefe político y administrativo de este centro urbano, económico y religioso que alcanzó su apogeo entre los siglos VII y VIII.

Primero tuvo un alcance local y luego más regional, al servir de espacio para rituales y ceremonias religiosas, producción de artefactos de metal, cerámica, textiles y hueso, y también un lugar de reunión para grupos que interactuaban comercialmente, especialmente con comunidades de la sierra de los Andes.

“Se han hallado restos de materiales cerámicos, metálicos, textiles y óseos”, relata desde la propia excavación el director del Proyecto Arqueológico Chicama, una iniciativa del grupo de investigación en Arqueología de las Ciencias y Tecnologías Andinas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con el respaldo del Instituto Peruano de Estudios Arqueológicos.

Valiosas cerámicas y alimentación variada

Entre los descubrimientos más importantes, Henry resalta las “importantes cantidades” de “cerámica decorada con iconografía compleja que generalmente se encuentra en tumbas de élite”, elementos que, ahora, y gracias a las investigaciones, se asocian también con el hogar.

“Estos hallazgos cambian la idea de que la cerámica altamente decorada solo era de uso funerario; por el contrario, hemos comprobado que la cerámica decorada también se utilizaba en los espacios residenciales de élite”, asegura.

Con cada elemento desenterrado, los arqueólogos moldean la que, entonces, formaba la cotidianidad del pueblo moche, también llamado mochica.

Gracias al análisis de huesos y restos botánicos, los expertos reconstruyen las costumbres y la dieta de la civilización, en la que se incluían camélidos, cuyes (conejillos de Indias), moluscos, peces, maíz, chirimoya, palta (aguacate), coca y maní.

“La evidencia de cocinas in situ ha permitido demostrar que el sitio también tenía espacios de preparación de bebidas y comidas a gran escala. Adicionalmente, la evidencia de restos de trabajo del cobre y de instrumentos de producción nos refieren la existencia de artesanos especializados”, indica el arqueólogo.

Análisis y excavaciones seguirán

Con excavaciones a gran escala, 550 metros cuadrados expuestos y cinco años de trabajo acumulado, el equipo de Tantaleán espera continuar durante algunos años más en lo que hoy se considera el área residencial moche más extensa del valle de Chicama.

“Estamos asistidos por egresados de la especialidad y por asistentes de campo procedentes de la comunidad vecina de Garrapón. Adicionalmente, otros especialistas realizan análisis de bioantropología, ceramografía, arqueozoología, arqueobotánica, etc.”, asegura el especialista, que codirige la investigación junto a Carito Tavera Medina.

Además, especifica el arqueólogo, los trabajos no serían posibles sin el financiamiento económico de la Universidad del Sur de la Florida (Estados Unidos) gestionados por Charles Stanish, investigador que forma parte activa del equipo de investigación.

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