Sandu, una europeísta convencida, descendió la escalera del edificio presidencial, escoltada por la guardia de honor, para recibir a cada uno de los tres líderes, con los que se reunirá antes de participar en una conferencia de prensa conjunta.
El presidente francés, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro polaco, Donald Tusk, manifestarán en Chisinau "su pleno apoyo a la seguridad, a la soberanía y a la ruta europea de Moldavia", según informó el Elíseo.
Al respecto, Sandu subrayó que "esta visita es una confirmación de que Moldavia es importante, respetada y que no está sola".
"Yo le digo a los representantes europeos que Moldavia comparte los valores democráticos y quiere pertenecer al mundo libre, ser parte de la familia europea, ser un país solidario", dijo.
Las autoridades moldavas, que acusan al Kremlin de injerencia política y amenaza a la seguridad nacional, afrontarán a finales de septiembre unas cruciales elecciones legislativas en la que los prorrusos se han aliado para desbancar al Gobierno europeísta.
De hecho, la oposición prorrusa ha sido muy crítica con la visita, que considera un apoyo no al país sino al partido gobernante, y la policía ha informado de la detención de más de una veintena de activistas que supuestamente querían bloquear el paso de los coches oficiales.
Chisinau acogió el pasado 4 de julio la primera cumbre UE-Moldavia en la que Bruselas impulsó las negociaciones de ingreso de la pequeña república que tiene estrechos lazos étnicos y culturales con la vecina Rumanía.
"Moldavia está preparada (...) Cuando Moldavia ingrese en la UE estaremos más seguros", proclamó entonces Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
