Boluarte enfrenta destitución ante el Congreso por crisis de inseguridad en Perú

La presidenta de Perú, Dina Boluarte.
La presidenta de Perú, Dina Boluarte.031111+0000 ERNESTO BENAVIDES

La presidenta de Perú, Dina Boluarte, enfrentará la noche de este jueves un juicio de destitución ante el Congreso, que reunió las mayorías para removerla por la severa crisis de inseguridad que atraviesa el país.

Dina Boluarte, de 63 años, está citada ante el Parlamento a partir de las 11H30 locales (04H30 GMT del viernes), según la resolución aprobada por el plenario.

Boluarte podrá ejercer personalmente su derecho a la defensa o a través de un abogado por una hora.

Desde 2016, Perú ha tenido seis presidentes: dos destituidos por el Congreso; dos que renunciaron antes de correr la misma suerte, uno que completó su mandato interino, y Boluarte, que llegó luego del frustrado intento de Pedro Castillo de disolver el Congreso.

La mayoría parlamentaria aprobó las cuatro mociones de vacancia presentadas contra la mandataria por parte de las principales fuerzas políticas.

Los pedidos de remoción invocan la “permanente incapacidad moral” de la mandataria para ejercer el cargo que asumió el 7 de diciembre de 2022.

Boluarte sería cesada de sus funciones con 87 votos de los 122 congresistas que se pronunciaron sobre los pedidos de destitución de la mandataria en la sesión del jueves.

En tal caso, asumiría el jefe del Parlamento, José Jerí.

“El país ha sido maltratado por el gabinete y la presidenta. Ha crecido la extorsión, la criminalidad, pero ella sigue viviendo en una fantasía. Merece ser castigada”, dijo la congresista Norma Yarrow, del partido de derecha Renovación Popular.

El abogado de la presidenta, Juan Carlos Portugal, descartó un posible asilo o una renuncia y pidió al Congreso escucharla ante las mociones de vacancia.

“Ella está serena, el Congreso tiene que escuchar a la presidenta, está en permanente contacto con sus ministros. No hemos hablado con presidenta de ninguna renuncia. La presidenta no piensa abandonar el país”, dijo Portugal a periodistas en la puerta del palacio de Gobierno.

Sin apoyo y bajo escándalo

Sin bancada propia ni apoyo popular, Boluarte tiene poco margen para mantenerse en el cargo.

Durante su gestión, ha podido tejer pactos burocráticos con las fuerzas conservadoras a cambio de que no votaran, hasta ahora, ningún pedido de vacancia.

Lo que a su vez le ha permitido sobrevivir a varios escándalos que mermaron a niveles récord su popularidad.

Sin embargo, su gobernabilidad se deterioró en los últimos meses a raíz de la ola de extorsiones y asesinatos del crimen organizado, jamás vista en Perú.

Las protestas han ido acorralando a la mandataria desde diferentes sectores. Lima ha sido el foco del descontento.

El lunes, los transportistas semiparalizaron la capital peruana y este jueves sicarios hirieron a cuatro músicos y un vendedor durante un concierto en el sur de la ciudad.

Escándalos y procesos

Boluarte asumió el 7 de diciembre de 2022 en reemplazo del destituido y encarcelado Castillo.

La entonces vicepresidenta alcanzó el poder después del fallido intento del líder de izquierda de gobernar por decreto.

Su ascenso estuvo marcado por protestas que fueron reprimidas por la fuerza pública y dejaron medio centenar de muertos, según organismos de derechos humanos.

La fiscalía la investigaba por esa causa, además de otros dos procesos: uno por presunto abandono de cargo cuando se operó la nariz sin avisar al Congreso, como estipula la ley; y otro, por el llamado Rolexgate, escándalo que estalló en 2024 cuando la mandataria apareció con unas joyas de lujo que no había declarado en su lista de bienes.

Si Boluarte es destituida perderá el fuero y podrá ser enjuiciada y condenada.

Actualmente, los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala están presos por corrupción en una cárcel especial al este de Lima. Castillo está recluido en el mismo sitio a la espera del juicio por su maniobra contra el parlamento.