En una declaración, el responsable para Europa de RSF, Pavol Szalai, señaló que es "el ataque más serio contra un periodista italiano en los últimos años".
Szalai recordó que Ranucci ya había tenido que afrontar otras amenazas en el pasado, "pero ahora su vida está en peligro".
El responsable de Reporteros dio la bienvenida a las muestras de solidaridad con el periodista mostradas por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y pidió a las autoridades italianas que hagan lo que esté en sus manos para que los responsables de este ataque respondan ante la Justicia y para que se garantice la seguridad del reportero.
"La libertad de prensa en Italia -alertó- está bajo una amenaza existencial".
Aunque la deflagración del artefacto no causó heridos, el coche de Ranucci y el de su hija, estacionado al lado, han quedado gravemente dañados.
El periodista ha contado que en el pasado ya había recibido mensajes amenazantes. El pasado año encontró varias balas en la puerta de su casa.
En la clasificación de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras, en 2025 Italia ha caído tres puestos respecto al pasado año, hasta el 49, y se ha quedado como el peor país para el ejercicio del periodismo en Europa occidental.
