La medida afecta a países como Irán, Sudán, Eritrea, Haití, Somalia y otras consideradas de "alta inestabilidad política y económica".
La pausa, confirmada por Matthew Tragesser, portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), busca garantizar que "quienes se conviertan en ciudadanos sean los mejores entre los mejores. La ciudadanía es un privilegio, no un derecho", según afirmó a diversos medios estadounidenses.
La decisión incluye procesos de residencia permanente, naturalización y otros trámites migratorios supervisados por la agencia.
Abogados de inmigración reportaron cancelaciones de entrevistas y ceremonias de naturalización, lo que ha generado desconcierto entre los solicitantes. Algunos inmigrantes, que habían esperado meses o años, se enteraron de la suspensión al presentarse en oficinas locales del USCIS, sin recibir explicación ni instrucciones sobre cómo proceder.
La medida se produce en un contexto de creciente represión migratoria y tras recientes incidentes de seguridad nacional, incluyendo el tiroteo de dos miembros de la Guardia Nacional en Washington, atribuido a un ciudadano afgano con asilo.
Las nuevas reglas anunciadas la semana pasada ya podrían afectar a más de 1.5 millones de personas que tenían solicitudes de asilo pendientes y a más de 50.000 que habían recibido concesiones de asilo durante la Administración del expresidente Joe Biden.
