En su informe, el organismo con sede en París señaló que prevé que Argentina concluya este año con una recuperación del PIB del 4,2 % -desde una caída del 1,9 % en 2024- y crezca un 3 % en 2026.
Estas proyecciones implican una corrección a la baja respecto a los pronósticos publicados por la OCDE en septiembre pasado, cuando indicó que esperaba un crecimiento económico de Argentina del 4,5 % en 2025 y del 4,3 % en 2026.
En su nuevo informe, la OCDE, que espera una expansión del PIB argentino del 3,9 % para 2027, indica que "el crecimiento estará impulsado por la inversión y las exportaciones, gracias a un entorno cada vez más favorable para las empresas, regulaciones menos onerosas y un sector energético y minero dinámico".
Observó que, después de tres trimestres de "sólido" crecimiento, el PIB real del segundo trimestre de 2025 disminuyó un 0,1 % con respecto al trimestre anterior, debido a una caída del 0,7 % en la demanda interna.
"La inflación ha ido disminuyendo y se han cerrado los déficits fiscales, pero el crecimiento se ha debilitado recientemente y las presiones sobre el tipo de cambio han ilustrado las vulnerabilidades macroeconómicas persistentes y la incertidumbre política", observó el organismo.
En cuanto a la inflación, uno de los mayores problemas macroeconómicos de Argentina, la OCDE prevé que este año los precios al consumidor crezcan un 41,7 % -desde el 219,9 % en 2024- y un 17,6 % en 2026.
Esto implica una revisión al alza de las proyecciones publicadas en septiembre pasado, que calculaban una inflación del 39,8 % en 2025 y del 16,5 % en 2026.
La OCDE pronostica, por otra parte, un déficit por cuenta corriente del 1,7 % del PIB para este año -desde un superávit del 0,8 % del PIB en 2024- y un saldo negativo del 1 % del PIB para 2026.
El documento apuntó que la moderación del gasto y el aumento de la recaudación fiscal, respaldados por la recuperación económica, han mejorado los resultados fiscales de Argentina, pero advirtió de que "se necesitarán más reformas para mantener la prudencia fiscal y, al mismo tiempo, impulsar el crecimiento potencial".
La OCDE consideró que la política monetaria "debería centrarse en mantener la inflación en una senda descendente" y que la recuperación de las reservas monetarias internacionales del Banco Central argentino "debería ser una prioridad clave para abordar las vulnerabilidades persistentes y continuar la estabilización de la economía".
